Rafaella.
Mi cabeza no deja de retumbar, siento que mi cerebro se me está escapando del cráneo.
Levanto la cabeza para mirar a quien ingresa.
-¿Por qué tan enojado?-me burlo.- ¿Te dolieron los golpes?
-Cierra la boca.
-Suéltame y ciérramela tu.-quiero golpearlo hasta cansarme.
-Ya no tienes poder.
Suelto una carcajada que resuena por todo el lugar, a pesar del dolor que siento, no me detengo.
-Yo siempre seré poderosa.
Todos saben que es así, mi familia viene dejando un legado impecable que se mantiene día a día y que se conoce como uno de los imperios más poderosos que existe sobre la faz de la tierra.
Por ello no he nacido para bajarle la cabeza a nadie, porque siempre he estado acostumbrada que me sostengan en un pedestal inalcanzable. Dónde solo me puedan vanagloriar.
-¿Sabes por qué he venido?-me pregunta pero niego.
No sé para qué mierda viene. Talvez hoy me mete.
-¿Para golpearme otra vez?-suelto ideas.
-En parte.-sonríe.-Pero no.
-Ah, que sorpresa.-me hago la estúpida.
-Te traje para que me des algo que me interesa.-lo miro curiosa.
-¿Qué es lo que quieres?
-Aparte de tu coño, me interesa tu petrolera.-muestro un gesto de aburrimiento, rodando los ojos.
Miro al techo ignorando lo que dice, por eso digo que es un aprovechado.
-Nunca tendrás ninguno de los dos.
Vuelvo a mirarlo.
Un hombre se acerca a entregarle unos papeles.
-Solo tienes que firmar aquí.-me muestra los documentos a una distancia prudente.
Suspiro haciendo un ruido trágico.
-Ven házmelos firmar.-lo incito a acercarse.
Se acerca con los papeles en una mano y un lapicero en la otra.
Me entrega el lapicero que sostenía él hace un momento.
-No firmare.-menciono con firmeza.
-Firmaras, perra.
-Deja los insultos miserables.
-No te saldrás con tu capricho.-me aburre.-No te servirá de nada cuando estés muerta.
-Y a ti tampoco cuando te mate.-gruño cerca de su rostro.
No persigo su movimiento cuando besa mis labios. Retrocedo de inmediato con el corazón acelerado.
Lo miro extrañada y las ganas de vomitar me toman.
Me sujeta la mano para obligarme a firmar.
-No me hagas enfurecer.
-Tendrás que cortarme la mano porque no firmare. Además, no podrás acceder a ella.
-Ya tengo los planes trazados para ir por tu socio.
-¡Con él no te metas!-trato de írmele encima pero una de las cadenas me detiene.
Gruño rabiosa como un animal descontrolado.
-Tranquila, que con el no seré tan bueno, su muerte será inmediata.
-¡Si lo tocas te quemo vivo!-sonríe.- ¡Hijo de perra! ¡Te voy a matar!-no puedo contenerme mi respiración, mi pecho sube y baja descontrolado.

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IMPERIO
Teen Fiction«PRIMER LIBRO DE LA BILOGÍA TORMENTA Y OSCURIDAD» Ellos han estado en guerra desde que nacieron. El poder los ha acompañado desde que decidieron gobernar. La tormenta y la oscuridad no se han visto las caras. Una cadena imposible de romper. Un im...