Capítulo 39

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Máximo.

En la mañana me llamo Gregori diciendo que Rafaella se le había perdido. Llame inmediatamente a la mujer de ojos grises pero nunca respondió a mis llamadas y en su empresa no me la pasaron.

Ayer se enojó porque no quise mirar las malditas flores que al final ella terminara eligiendo y al despertar ni siquiera me dedico una mirada, incluso se cambió dentro del baño para evitarme.

-¿Y ahora quien elegirá las flores?-habla Renzo.

-No te interesa.

-Seguro le pedirá su opinión al otro hombre con el que se iba a casar.-Lo miro mal.-Te imaginas que te cases con unas flores que eligió su ex.

-¡No tiene ex!-le grito.-Yo soy el único.

-Ya, pero las flores las elegirá el otro.

-¡Cierra la puta boca!-estrello el vaso que tengo en la mano contra la pared y el regresa a mirar donde ha reventado el objeto.

-Yo solo digo...

-¡Lárgate!-digo y me ignora.

No soporto saber que le puede pedir una opinión a ese imbécil.

Ella no me haría eso.

Elegiré las malditas flores y el menú que quiere servir pero necesito que se deje de pendejadas.

Vuelvo a llamar.

-No te va a contestar-vuelve a abrir la boca.

-Si no te cayas, vamos a tener problemas-lo amenazó con el teléfono en la oreja.

Esta mujer me va a volver loco.

Después de unas horas recibo un mensaje donde me envía la dirección de un restaurant y siento como me invade el alivio.

Me cambio rápido y salgo como alma que lleva el diablo.

Me subo en el primer Bugatti que encuentro para llegar más rápido. Cruzo las calles de Roma a toda velocidad hasta llegar a un restaurant cinco estrellas michelin.

No hay rastro de ella así que me quedo esperando dentro del carro.

Cuando ya han pasado treinta minutos vuelvo a llamarle pero no me contesta.

Detesto que me hagan esperar y en otra circunstancia no le soportaría el show que está armando por unas malditas flores.

Después de una hora veo a que aparece un Bugatti por el retrovisor y se baja como si nada, riéndose con la mujer que la acompaña.

Lleva un vestido negro que me pone la polla dura por lo bien que se acopla a su cuerpo como una segunda piel y deja a la vista el cuerpo despampanante que posee.

-Estoy aquí desde hace una hora-bramo con rabia.

Intenta pasar por mi lado sin responderme pero la tomo del brazo devorando sus labios suaves y deliciosos que me vuelven loco. En un principio se resiste, pero al final deja a mi lengua colarse en su boca y cuando se separa tiene el descaro de mirarme mal.

Estando dentro me presenta a la rubia que la acompaña el día de hoy.

No le presto importancia porque no me interesa relacionarme con gente cobarde que no va a por lo que quiere.

Me propongo joder a la rubia y empiezo soltando comentarios del imbécil del Costa y ella arde el cólera cuando le pregunto a la pelinegra si Thiago vendrá con su mujer.

No sé si tiene mujer y la verdad es que me importa tres hectáreas de mierda pero quiero jugar con su cabeza.

Cuando llegan con los platos empiezan con la degustación de cada porción.

IMPERIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora