Capítulo 30

156K 7.8K 2.4K
                                        

Christian.

He pasado casi toda mi vida enfrentado a una maldita familia que nunca ha levantado la bandera blanca contra nosotros y a causa de todo el odio que nos tenemos hemos derramado mucha sangre.

Mis actos reflejan mi poder y soberanía, nadie ha podido conmigo.

La única que me ha hecho poner de rodillas es mi hija y mi mujer.

Ahora resulta que el asesino más despiadado de Rusia está casado con ella.

Conocí al hijo menor de la familia Kuznetsov hace muchos años, en una reunión de negocios. Él aún era un niño pero puede ver que tenía muchas cosas en común con mi hija, es por eso que desde siempre he tratado de evitar que se vuelvan a ver las caras. En realidad ese era el único trato que logre establecer con Fabio Kuznetsov.

Dentro de mí sabía que el día que ellos se volviesen a encontrar, se iba a joder todo. Y eso es justo lo que ha pasado.

Desde que ese niño hablo conmigo teniendo 7 años y luego 14 años supe que la arrogancia era parte de él y que decir de mi hija que es la arrogancia en persona. Ellos estaban destinados a ser, pero eso solo lo sabíamos su padre y yo.

Ahora todo se ha ido a la mierda.

Lo que llevamos evitando por más de 19 años se cumplió.

Mi hija es una Kuznetsova y ahora esa imbécil forma parte de mi familia.

Pensé que con la actitud que tome iba a lograr que ella entrara en razón y lo dejara, que renunciara a ese maldito por nosotros, pero no fue así. Lo ha defendido con uñas y dientes.

Debido a eso he jodido las cosas con mi principessa.

Salió de mi oficina sin mirar atrás.

Al parecer, no elegí las palabras adecuadas para hablar con la maldita hija que crie a mi imagen y semejanza.

«¿Cómo carajo cree que la voy a mandar a matar, si no puedo vivir sin ella?».

Ya han pasado casi dos semanas desde la última vez que la vi en mi oficina y desde entonces no ha intentado comunicarse conmigo, ni yo con ella.

Todo está del carajo.

Mi mujer también está enojada por que se enteró que no la deje entrar a la casa y me armo un escándalo por tratarla mal. Me mando a la mierda y se fue a dormir a otra habitación dejándome solo.

Ella ama a nuestra hermosa principessa más de lo que una madre puede hacer. Carolina tiene un corazón inmenso repartido entre sus dos hijos.

-Señor Riccardi.-entra a mi oficina mi secretaria ineficiente, notablemente alterada.

-¿Ahora que mierda quieres? Ya te dije que no entres si no te llamo.

-Señor, su esposa...

Me pongo de pie de inmediato.

-¿Qué tiene mi esposa?

-La clínica ha llamado y dijeron que la señora Riccardi ha sufrido un accidente.-La respiración se me corta y el aire no entra a mis pulmones.

Tomo apresuradamente mi teléfono y mi tarjetero.

-¿Dónde está exactamente?-le pregunto, caminando a la salida mientras ella me sigue apresurada.

-La están trasladando a su clínica.

Salgo del edificio por el subterráneo, haciendo rugir mi McLaren y por el retrovisor veo que cuatro de mis camionetas de seguridad vienen detrás. 

IMPERIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora