Capítulo 20

159K 7.6K 631
                                        

Rafaella.

Máximo me ha estado insistiendo desde la mañana para que vaya a su departamento, así que cuando concluye mi reunión con el jefe de obra del nuevo hotel, me dirijo a verlo.

Llego a su edificio y el señor que está en recepción me indica que puedo subir. Ahora tengo acceso libre. 

Las puertas del ascensor se abren e ingreso a su piso.

Lo veo a la distancia.

-¿Me necesitabas para algo?-le digo acercándome.

Esta esperándome recostado en la parte trasera de su sillón, con los pies extendidos y los talones cruzados. Me mira lujurioso cuando ve que llevo una falda negra, una camiseta blanca y unas sandalias de tacón Saint Laurent negras.

Aun con tacones me veo pequeña ante su tamaño.

-Bonitas piernas-me dice, mirándome como si quisiera devorarme.

-Gracias-digo, asintiendo con la cabeza.

-Se ven mejor cuando están rodeando mi cintura-asevera seguro y arrogante.

Llego a él y me paro recta.

-¿Solo me llamas para alabarme?-increpo, levantando una ceja.

Con su brazo me rodea por la cintura y me pega a su pecho, apoderándose de mi boca. Rodeo su cuello con mis brazos y hundo mis manos en su cabello.

-Me gustas, Riccardi-asegura como si fuese lo más natural del mundo.

Sus declaraciones me toman por sorpresa y lo miro directo a los ojos, sonriéndole.

-Que lastima que tú a mí no.

Le estoy mintiendo, porque la verdad es que nunca me había atrevido a hacer tantas cosas por alguien como lo estoy haciendo por él.

-¿Quieres que te demuestre que si?-me amenaza, apretando mi culo.

-No dejare que te abras las heridas y dañes mis perfectas costuras.

-No me interesaría abrirme las heridas por ti.

-No te pienso volver a curar si las dañas a propósito.

-¿Entonces qué haremos?-quiere saber.

-Puedo preparar algo de comer.-pienso en voz alta-.Mejor no. Olvida lo que dije-me rectifico.

Solo preparo comida para las personas que quiero y él no está incluido en esa lista de individuos.

-¿Sabes cocinar?-frunce el ceño.

No se lo esperaba.

-Sí. No soy una inútil, sé hacer muchas cosas, aunque me salen mejor los postres.

-Prepárame uno-me pide.

-No, mejor pidamos algo para comer aquí.

-No. No pediré nada. Quiero probar lo que tú hagas.

Miro a mí alrededor.

-Dudo que tengas las cosas que necesito aquí. Son de repostería-le indico.

-Vamos a un supermercado y compramos lo que necesites.-se pone de pie.

-¿Iremos juntos?-pregunto extrañada-.Estas herido, no puedes salir así.

-Si-dice respondiendo solo a la primera pregunta que le realice.

-Nos pueden ver y eso no sería bueno.

-Eso me tiene sin cuidado.-dudo en seguirle el paso cuando se dirige a su habitación-.Que se jodan si no les gusta.

IMPERIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora