🎥 CAPÍTULO NUEVE

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—Mascherano embelesado—

—Mascherano embelesado—

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Nyx Velour

Llegamos al camarín y todas empezaron a halagar mi show, Artemisa y Alexa llegaron justo cuando me estaba retocando el maquillaje.

Arte me abrazó, apenas me vio y Alexa se acercó a verificar si no me había caído o hecho un golpe.

—Estuviste genial, Nyx — susurra contra mi Arte.

Cuando estoy por responder, Tanya entra al camerino con una sonrisa.

—Pesco el anzuelo — es lo primero que dice — Te espera en la habitación A2.

Asiento, mientras que Alexa aprieta mi mano, Arte me mira insegura mientras yo tomo un sorbo de agua.

—Bien, no hay que hacerlo esperar.

Me levanto para emprender mi camino, Alexa se aferra a mi mano y Artemisa sujeta su otra mano negando levemente, les dedico una sonrisa tranquilizadora para salir del lugar y encaminarme donde se encuentra el italiano.

乂 乂

Cuando estuve frente a la puerta, una ola de arrepentimiento llego a mí pero me sacudí suavemente.

"Nunca he tenido miedo de algo, esto no debería ser la excepción".

El encuentro con dos de las chicas que trabajan aquí, me hace recordar la conversación que tuvimos.

—Aún estás a tiempo de arrepentirte. — trata persuadirme la castaña.

—Los soldados de la FEMF no se arrepienten. — respondo.

—Entonces asegúrate de arrestarlos o matarlos, porque si llega a escaparse uno, te buscarán por mar, cielo y tierra hasta encontrarte, torturarte y asesinarte lentamente. Con los Mascherano no se puede jugar a ser el héroe y tu coronel puede dar prueba de eso. — culmina la pelinegra antes de irse jalando a la castaña.

Tomo la perilla y entro a la habitación, Antoni está de espaldas quitándose el saco, el sonido de la puerta lo alerta pero una sonrisa se posa en sus labios acercándose a mí, el arma en su cintura queda a mi vista.

—Yo quiero hacerlo — ordena cuando ve como mis manos van a mi falda.

Asiento sonriendo y toma el cierre de la falda para bajarla, su mano pasa por la curva de mi cintura y puedo sentir la fría arma contra mí.

—¿Necrofilia? — pregunto ocultando mi temor — Es curioso.

Deja un beso en el hueco de mi cuello y me estremezco ante el contacto, no parece notarlo porque se arrodillaba conforme baja mi falda, deja otro beso en mi muslo para luego subir.

—¿Te da miedo? — pregunta.

—Es nuevo.

Baja el cierre del top y este cae.

𝐀𝐌𝐎𝐑 𝐃𝐄 𝐂𝐈𝐍𝐄 (𝐂𝐡𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨𝐩𝐡𝐞𝐫 𝐌𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora