Todas conocemos a Christopher Morgan, el hombre sexy, celoso, tóxico, líder y posesivo.
Lo que no conocemos es a su esposa Nyx, ella puede mostrar la otra cara de Christopher. Un amor algo sano, donde los dos son iguales pero se aman.
La palabra ama...
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Nyx Velour
Salgo de la iglesia y camino hacia un local donde notó el auto de Chris.
Corro hacia él cuando lo veo parado al costado del auto con una sonrisa y los brazos extendidos.
Me abraza abrigándome del frío de Londres y deja un beso en mi frente, la calidez que emana es indiscutible y me relaja.
— Te extrañé — habló alzando el rostro.
Deja un beso en mis labios antes de hablar.
— No más que yo. — contesta sonriente.
Toma mi mano y me dirige hacia el copiloto, me abre la puerta para después rodear el auto y subirse al piloto.
— Te tengo que decir algo — hablo cuando empieza a conducir.
Entrelaza su mano con la mía y voltea a mirarme cuando el semáforo marca rojo.
— ¿Pasó algo?
— Christopher me besó — suelto de golpe.
El golpe impacta mostrando una expresión dolida.
— Pero yo lo aparte — hablo — Lo aparté y le dije que estaba intentando algo con una persona.
No habla, solo mira al frente arrancando.
— Esa persona eres tú. — sigo hablando — ¿Estás molesto?
— Sí, pero no estoy molesto contigo — contesta — Estoy molesto con él por tocarte sin tu consentimiento.
Sonrío y dejó un pequeño beso en mano para después recibir su mirada.
— En serio quiero que funcione, lo estoy intentando— comento.
— Lo haremos funcionar.
Me dedica una sonrisa y se dirige a mi casa donde subimos para que me pueda bañar, Chris juega conmigo dejando pequeños beso en mi rostro cuando estamos en el elevador.
— Eso no es divertido — refuto cuando trata de hacerme cosquillas.
— Para mí lo es.
Corro de él pero aun así me atrapa y me hace cosquillas hasta llegar a la puerta.
— Si no te quisiera, te dejaría fuera de mi casa. — habló molesta.
— Entonces no te presentaré a Robert — contraataca.
— No te atreverías — digo indignada.
— Pruébame linda — dice guiñándome un ojo.
La puerta se abre y una Kalea con la ceja alzada nos espera cruzada de brazos.
— ¿Qué hacen? — pregunta.
Miro al chico y este me mira divertido, le saco la lengua y él me la saca igual.