Todas conocemos a Christopher Morgan, el hombre sexy, celoso, tóxico, líder y posesivo.
Lo que no conocemos es a su esposa Nyx, ella puede mostrar la otra cara de Christopher. Un amor algo sano, donde los dos son iguales pero se aman.
La palabra ama...
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Escenas en este capítulo son parte de una alucinación, no pertenecen a la realidad actual de Amor de Cine.
Christopher Morgan
La pelinegra cae al piso, Antoni me mira desafiante y Ali la pone sobre su hombro para empezar a andar con ella, Tiago me deja enfrentarme con Antoni mientras él va por Nyx.
— Vedi se è il colonnello Morgan. / Miren si es el coronel Morgan.
Cuando doy el primer paso, él empieza a escapar resguardado con los halcones que empiezan a disparar a mi dirección, Patrick y Simón se ponen a mis lados para proteger mis flancos.
Apunto a la cabeza del italiano pero cada que está por llegar uno se atraviesa, los disparos no dejan de salir de mi arma, Simón cae al piso cuando uno de los halcones le dispara en el abdomen.
—Quédate con él. — demando.
No les presto atención porque voy tras el italiano, bajo a dos de sus resguardos y estoy pisándole los talones, llegamos a la azotea donde lo espera un helicóptero.
Nyx sigue inconsciente en los brazos de Mahala, Tiago dispara hacia él y le hiere el hombro, Nyx cuelga del helicóptero mientras que ayudan al Mascherano a subir.
Miro a Tiago que asiente y los dos vamos con el transporte disparando por la espalda y por el frente, el transporte empieza a sobrevolar y por primera vez el pánico me abarca al verla tan débil.
Sin importar nada, Alex llega a mi lado con los soldados que empiezan a disparar logrando que este no vuele.
—¿Qué haces acá? — refuto mientras disparo.
—No puedo perder a mis hijos. — contesta mientras dispara directamente a Antoni.
El impacto le hiere la pierna y grita cuando el dolor se hace presente, el helicóptero empieza a volar posándose en el aire, los disparos no cesan y el transporte se encuentra muy dañado, la discusión del piloto y el Mascherano llega a nosotros y yo aprovecho en matar unos cuantos halcones.
—Devi lasciarti andare. / Tienes que soltarla. — debate el piloto.
—No, deve venire. / No, ella debe venir. — se rehúsa el italiano.
—La riporteremo indietro. / La recuperaremos suéltala.
Antoni se debate en el aire y cuando están sobre el mar, este la suelta. Soy rápido en el momento de introducirme en el mediterráneo para salvar a mi esposa.
—Mierda.
Me sumerjo buscándola entre el agua, veo un cuerpo que va cayendo y nado hasta ella para tomarla en brazos.