🎬 CAPÍTULO CUARENTE Y SEIS

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— Reencuentro —

— Reencuentro —

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Amaris Verena

La puerta se abrió llamando la atención de los tres, Nyx estaba del brazo con el ministro mientras que trataba de reconocerme.

— Nyx Velour — decido hablar por primera vez.

— Bitch, you must be kidding. — es lo primero que dice.

— The return of the duo, darling.

Se soltó de su prometido para correr hacia mí y yo abrí mis brazos para abrazarla.

Nyx había sido mi mejor amiga durante toda mi vida, hasta que nos tuvimos que separar por el traslado, curiosamente conocí a su hermana «muerta» en Tokio y nos hicimos igual de amigas.

Perdimos comunicación al tener el traslado y por cosas de la vida ahora la tenía frente a mí abrazándome luego de no vernos por años.

Mis ojos se cerraron al igual que los de ella y el brazo duro largos minutos hasta que la tos falsa del nuevo ministro nos separó.

— Te extrañé tanto, Amaris.

— También te extrañé, Nyx.

La sonrisa en nuestro rostro no se borró por nada del mundo y es que en verdad la había extrañado tanto.

Rusia había sido nuestro país natal y éramos amigas desde que nos vimos por primera vez, nada cambiaría eso.

— Gracias por dejarme fuera — se queja Kalea.

— Tú también linda, ven aquí.

Nyx nos examinó a ambas y pareció comprender que estaba pasando.

— Kalea tú explícale. — dije rápidamente.

Nyx dirigió la mirada a su hermana que sonrió complacida mientras que los dos hombres nos miraban raro.

┊ ♡

Había pasado dos horas desde que nos pusimos al día, Nyx me había cedido su cargo, había conocido a su prometido y Kalea se había despedido prometiendo venir por mí.

Parker se había ido a su oficina luego de decirme que estaba para cualquier cosa que necesitara.

Estaba feliz, tenía a mis mejores amigas de toda la vida a mi lado, además que estaba bien conmigo misma, tenía un buen trabajo, una buena posición, no podía pedir nada más.

Empecé a revisar unos papeles antes de dirigirme a la sala de entrenamientos donde se encontraban todos los nuevos soldados, la central de Londres era más grande que la de Tokio y podía encontrar a muchos soldados por los pasillos, ya sea en grupo o solitarios.

Al llegar a la sala de entrenamiento me di la sorpresa que ya había terminado el primer turno, así que los soldados estaban dejando el cuarto, no sin antes dedicarme el saludo militar.

𝐀𝐌𝐎𝐑 𝐃𝐄 𝐂𝐈𝐍𝐄 (𝐂𝐡𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨𝐩𝐡𝐞𝐫 𝐌𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora