Todas conocemos a Christopher Morgan, el hombre sexy, celoso, tóxico, líder y posesivo.
Lo que no conocemos es a su esposa Nyx, ella puede mostrar la otra cara de Christopher. Un amor algo sano, donde los dos son iguales pero se aman.
La palabra ama...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Nyx Velour
No sabía qué diablos pasaba o porque es que escuchaba tantos gritos, sentí que me ponían algo en la boca mientras mi cuerpo se movía como si estuviera convulsionando.
Me harto de mí misma, me harte de ser yo y mande una única orden que era parar y abrir los ojos.
No sé cómo funcionaba, pero resultó, sentí como mi cuerpo se tranquilizó y poco a poco pude ir abriendo mis ojos.
Christopher me miraba preocupado, pero soltó un suspiro de alivio al verme y no dudó en acercarse a mí para llenarme la cara de besos.
— Te amo, te amo, te amo — susurró — Te amo Nyx Velour, no vuelvas hacerme eso.
Asentí dedicándole una sonrisa que estaba segura de que parecía una mueca, mientras seguía recibiendo sus besos.
— Yo también te amo Christopher Morgan — dije con mi voz algo rasposa.
Una tos nos separó y eran los doctores que veían la escena entre enternecidos y con celos.
— Nos alegra que despertará señorita Nyx, por un momento pensé que la perderíamos — habló el más viejo de todos.
Christopher apretó mi mano al escuchar sus últimas palabras.
— Hay algo que deben saber — habló una doctora — Sabemos que causó el desmayo de la señorita, pero sospechamos que no les va a gustar para nada.
Mire a mi prometido con extrañeza y asentí para que la doctora prosiga.
— Encontramos que está en grado de gestación, tiene cuatro semanas de embarazo, pero es un embarazo de alto riesgo.
Mis lágrimas inundaron mis ojos y volteé a ver a mi prometido que me miraba con una sonrisa ladeada, había dejado de oír cuando dijo grado de gestación.
Mi sueño, mi maldito sueño estaba malditamente embarazada del hombre que amo y él estaba igual que feliz que yo.
— Si quieren proceder con el aborto estamos listo para ello — finalizó.
— ¿Aborto? — dijo con extrañeza Christopher.
— No voy a abortar a mi hijo — exclamé molesta — No necesitamos ese servicio.
Los doctores se miraron temerosos y dieron un paso atrás luego de escucharme.
— Señorita los grados de peligro en este embarazo son muy altos, el HACOC en su sistema está casi borrado, pero eso no nos asegura que podría sufrir una pérdida.