Todas conocemos a Christopher Morgan, el hombre sexy, celoso, tóxico, líder y posesivo.
Lo que no conocemos es a su esposa Nyx, ella puede mostrar la otra cara de Christopher. Un amor algo sano, donde los dos son iguales pero se aman.
La palabra ama...
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Nyx Velour
Mi mirada altiva hace que a todos se le quieran salir los ojos, localizo a Alex y avanzo hacia él con una sonrisa.
Me tiende la mano cuando estoy a unos pasos, entrelazo mis dedos con los suyos y la imagen que se crea es digna de admirar.
Despegó la mirada del ministro y chocó con la escena de Christopher siendo sostenido por Gauna para ponerlo en su lugar nuevamente.
— Christopher me va a asesinar. — me susurra divertido.
— Hagamos que valga la pena. — contestó divertida.
Tiago me mira con los ojos abiertos, mientras yo no le presto atención.
Me siento al lado del ministro y los guardias se colocan a nuestro lado protegiéndonos.
Christopher es obligado a despegar su vista de mí, acabando su discurso más rápido de lo planeado.
Aún no me reconoce.
Los miembros de la élite no se creen lo que está pasando y yo me encargo de disfrutar el momento.
Ninguno fue capaz de entenderme o de dirigirme la palabra cuando marché, no estoy en deuda con ninguno.
Veo a Liam entra la multitud coronando frente a la fila de soldados, voltea a mirarme y me dedica una sonrisa cosa que respondo.
El evento termina y Alex me hace caminar junto a él dirigiéndonos al escenario.
— Buenos días, soldados, coronel, generales y tenientes. — empieza Alex — El día hoy la general Nyx Velour se reintegra a nuestra central, como general segunda de nuestro general Gauna.
La cara de todos es digna de una foto y yo me encargo de tomarla disimuladamente.
— Nyx — me regaña Alex por lo bajo.
No me disculpo porque fue divertido, todos se quedan mirándome.
La élite y el Coronel fueron retirados.
— Buenos días, soy la general segunda Nyx Velour, si bien esto es una sorpresa para todos mis palabras desde el primer día se mantienen. — hablo.
— ¡Las órdenes se siguen al pie de la letra! — responden mis soldados a mis palabras.
Una sonrisa orgullosa se asoma en mi rostro y yo solo asiento hacia ellos colocándome al costado del general.
La ceremonia por fin termina y me pongo frente a Gauna.
— ¿Por qué nadie me avisa de estas cosas?
— También te extrañe — digo contenta para luego abrazar a mi calvito favorito.