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—Entonces —dije y observé a lena frente a mí.

Ella rió suavemente y sacudió su cabeza con suavidad.

—¿Por qué no? —dije divertida—. Solo es una fiesta en la casa de mis padres.

—Por eso, ¿no es raro que vaya contigo?

Negué con mi cabeza enseguida.

—A decir verdad me estarías salvando la vida.

Lena abrió mucho los ojos enseguida.

—No me digas que están intentando matarte, creía que tus padres te amaban.

—Lo hacen —aseguré—, pero desde que mi dulce madre decidió que ya era hora de que su hija mayor se casara —hice una mueca fingida —mi vida ha estado en peligro. ¿Sabes cuántas citas me ha organizado?

—¿A cuántas has ido?

Lo pensé.

—Ninguna —lena soltó un bufido—. Ey, trabajo, ya sabes.

—Tú solo deseas que yo vaya contigo para que te salve de cualquier mujer malvada y lista para llegar al altar.

Me encogí de hombros y observé hacia el automóvil estacionado en frente. Sabía que debía irse pero no quería, me estaba divirtiendo.

—No huyo del matrimonio.

—No, huyes de las mujeres.

—No de todas—. La miré significativamente y sonreí lo más seductoramente que pude. Ella me observó y luego suspiró, sonreí aún más al ver que la tenía.

—Está bien —dijo ella—, solo lo haré porque me caes bien—. Tocó mi hombro como si fuéramos amigas nada más.

Solté un bufido y agarre su mano, la atraje hacia mí y la besé por varios segundos.

—Iré por ti mañana —murmuré y volví a besarla. Me alejé de ella al oír la puerta del automóvil abrirse.

Sonriendo me despedí.

—Nos vemos.

La oí suspirar.

A decir verdad podía ir al cumpleaños de mi madre sola, pero quería saber que pensaba ella de lena, era la única mujer que conocía capaz de calar a alguien con una sola mirada

***

Ya el día de la fiesta, luego de estacionarme frente al edificio de lena le envié un mensaje a su teléfono. Ella bajó a los pocos minutos vistiendo un bonito y elegante vestido verde oscuro, su cabello estaba suelto y caía como una cortina sobre sus hombros. Cuando ingresó a mi automóvil agarré su rostro y la besé.

Al alejarse ambas suspiramos.

—Ya me convenciste ayer —murmuró ella —pero me gusta que lo sigas intentando.

Reí al oírla y me puse en marcha. Un segundo después ella me mostró un paquete.

—Es un libro —me dijo —esperó le guste.

—Lo hará, le gusta leer.

Ella asintió y alisó su vestido con sus manos mientras observaba por la ventana.

—¿Nerviosa? —la miré.

—No a decir verdad, solo es que jamás había conocido a los padres de la... —me miró un segundo —persona con quien salgo.

Alcé una ceja.

—Estarás bien —ella sonrió—. Mis padres te adoraran enseguida —la observé de arriba abajo—, yo lo hago.

Your's; Supercorp Donde viven las historias. Descúbrelo ahora