Capítulo 06

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El castillo estaba en silencio, excepto por el eco lejano de pasos dispersos y algún que otro retrato murmurando entre sueños. Mattheo caminaba con las manos en los bolsillos, su andar relajado, pero con los sentidos encendidos. Dobló una esquina y se encontró con su hermano, apoyado contra la pared de piedra, como si lo hubiera estado esperando.

-Te tardaste.- murmuró Tom sin mirarlo.

-No todos tenemos tu sentido de la puntualidad.- Mattheo se detuvo frente a él y esbozó una sonrisa torcida.- ¿La viste?- Tom asintió lentamente, su mirada fija en el vacío, aunque su mente seguía en otro lugar... o mejor dicho, en otra persona.

-Camille Potter.- murmura Tom como si el nombre fuera una conclusión más que una observación.

-No es lo que esperabas, ¿cierto?- inquiere Mattheo, Tom giró apenas la cabeza, su rostro en sombra por la luz tenue del pasillo.

-Esperaba a una Potter como todos los demás. Luminosa. Insoportable. Ciega de moralidad.
Pero ella... no encaja del todo.- Mattheo dejó escapar una risa baja, casi un gruñido satisfecho.

-Lo notaste también.- asiente el castaño con tono cómplice, Tom lo miró de reojo, evaluándolo.

-La forma en que nos miró. No fue con odio... no del tipo que enseña una familia. Fue duda. Fue curiosidad. Esas son las más peligrosas.

-O las más útiles.- Mattheo se acercó al muro y se recostó a su lado.- Ella intenta convencerse de que nos detesta. Pero no lo logra. Está empezando a escuchar algo dentro de ella... y no sabe si es su voz o la nuestra.- Tom sonrió, esa sonrisa suave y peligrosa que usaba cuando una pieza encajaba en su juego.

-Está dividida. Y eso la hace vulnerable.

-Y fascinante.- ambos se quedaron en silencio unos segundos. Solo se oía el viento colándose entre las piedras y el leve crujir de los techos viejos.

-¿Te interesa?- preguntó Tom de pronto, con una voz neutra, Mattheo lo pensó unos segundos, pero no desvió la mirada.

-Me intriga. Y cuando algo me intriga, quiero entenderlo.- romperlo si hace falta, Tom asintió lentamente.

-Entonces será divertido.- Mattheo giró la cabeza hacia él.

-¿Y tú?- Tom ladeó la cabeza, su expresión imperturbable, pero con un brillo nuevo en los ojos.

-Yo quiero verla elegir. Ver si cae... o si se aferra a la luz.- admite sereno.- Quiero saber si debajo de esa piel de Potter... hay algo más oscuro esperándonos.

La piedra parecía aún más fría a su alrededor. Eran dos sombras en un castillo lleno de fantasmas. Pero por primera vez, algo más vivo que ellos comenzaba a crecer en el aire.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora