Capítulo 10

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Los pasillos de Hogwarts tenían esa extraña capacidad de amplificar el murmullo. Como si las paredes disfrutaran de esparcir rumores igual que los estudiantes. Y hoy, los rumores caminaban con nombre y apellido: Camille Potter.

El taconeo sutil de sus botas resonaba en el corredor del séptimo piso, y aunque intentaba mantener la cabeza en alto y el paso firme, sabía que muchos la miraban. No solo por el escándalo de la fiesta, sino por quiénes la habían estado mirando durante ella.

-¿Camille?- su nombre llegó desde el otro extremo del pasillo, como si la escena estuviera cuidadosamente orquestada. Ella se giró. Tom Riddle la miraba, impecable como siempre. El uniforme perfecto, la corbata ligeramente suelta, y ese andar lento y seguro que a veces parecía más felino que humano.

-Riddle.- saludó ella, con ese tono entre indiferente y desafiante que había empezado a cultivar solo para él. Tom no sonrió, pero una chispa juguetona se deslizó por su mirada.

-No me imaginé que supieras bailar así.

-No me imaginé que tú supieras mirar sin juzgar.- respondió sin pensarlo. Él ladeó la cabeza, con un gesto que podría confundirse con diversión... o cálculo.

-¿Quién dijo que no juzgué?- Camille entrecerró los ojos, lista para replicar, pero otro eco de pasos la interrumpió. Mattheo apareció doblando la esquina, desarreglado, ojeroso... y con los labios ligeramente marcados de algún tono rojizo que no era suyo.

Sus ojos se encontraron con los de Camille por una fracción de segundo. Y algo allí crujió. Mattheo no dijo nada, solo alzó una ceja como si la escena frente a él le importara más de lo que pretendía. Luego, desvió la mirada hacia su hermano.

-¿Vamos o vas a quedarte aquí haciendo que se le derrita la varita?- Tom no respondió de inmediato. Sus ojos seguían fijos en Camille.

-Nos vemos en clase.- dice Tom al fin, con esa voz profunda y suave que parecía pronunciar cada sílaba con intención. Camille asintió, sintiendo el leve temblor en los dedos que odió con todo su ser. Cuando ambos se alejaron, se quedó en el pasillo, respirando hondo.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora