Capítulo 07

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-¿Y entonces le dijo eso al profesor Flitwick?- preguntó Ginny, llevándose una mano a la boca para no soltar la risa.- ¡No me lo creo!

-Te lo juro.- rió Hermione, rodando los ojos con cariño.- Y lo peor es que el profesor solo se rió. A Luna la tratan como si viviera en otro plano, pero de alguna forma... siempre tiene razón.

-Me limito a escuchar lo que otros no quieren ver.- musitó Luna con su típica voz etérea, mientras jugaba con una ramita entre los dedos.

Camille sonrió, cruzando las piernas sobre la hierba del patio. El clima era perfecto, una brisa ligera, cielo despejado y el murmullo de estudiantes en todas direcciones. Era uno de esos raros momentos donde todo parecía normal. Sin amenazas. Sin estrategias. Solo amigas, sol, y un buen chisme. Hasta que su mirada, por puro accidente, ¿o no?, se deslizó hacia el otro extremo del jardín.

Allí, contra una de las paredes de piedra, estaban Millicent Bulstrode y Mattheo Riddle. Demasiado cerca. La chica reía de forma aguda, echando la cabeza hacia atrás como si acabara de escuchar el mejor chiste del mundo, aunque Camille dudaba que Mattheo fuese particularmente gracioso. Él estaba recargado con aire indiferente, pero sus manos hablaban otro idioma.

Una de ellas descansaba peligrosamente sobre la cadera de Millicent, deslizándose apenas bajo el borde del suéter de su uniforme. La otra... no podía verla del todo, pero lo que sí alcanzó fue suficiente para que un sabor amargo se formara en su boca. Uno espeso, como si hubiese mordido una fruta que creyó dulce y resultó podrida.

-Camille, ¿tú qué opinas?- preguntó Hermione, devolviéndola al presente.

-¿Eh?- Camille parpadeó.

-Lo de que McGonagall está más tensa desde que llegó Umbridge. ¿No lo has notado?

-Ah... sí. Totalmente. Se le nota.- murmuró Camille, bajando la mirada a su falda, distraída.

Intentó ignorar la risa estridente que volvió a escuchar. O el hecho de que Mattheo ni siquiera estaba prestando atención a su alrededor. Solo a ella. A Millicent. No le importaba, se dijo a sí misma. Él era un Riddle. Un Slytherin. Y, por si fuera poco, un idiota con complejo de superioridad.

-¿Todo bien, Camille?- preguntó Ginny, notando su ceño levemente fruncido.

-Sí. Solo... me acordé que no hice la tarea de Encantamientos.- responde con una sonrisa forzada.

Hermione levantó una ceja, claramente sin creérselo, pero no dijo nada. Camille volvió a mirar de reojo hacia el muro. Esta vez, Mattheo ya no estaba allí. Solo Millicent. Retocándose el labial con una sonrisa satisfecha. Camille desvió la mirada. No importaba. De verdad que no.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora