Capítulo 16

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El rumor de pasos se desvanecía detrás de ellos mientras Camille y Mattheo se adentraban por uno de los pasillos menos transitados del tercer piso. No era raro que coincidieran últimamente, como si una fuerza invisible se encargara de arrastrarlos al mismo espacio. Pero esa tarde, algo era distinto. La tensión ya no era del tipo que buscaba el conflicto. Era una cuerda floja sobre la que ambos caminaban, intentando mantener el equilibrio sin caer en algo mucho más profundo.

-No suelo caminar con Gryffindors.- comentó Mattheo, con esa sonrisa ladina que a Camille le irritaba... y la desarmaba al mismo tiempo.

-Tampoco yo suelo conversar con chicos Slytherin que no están intentando insultarme.-respondió ella, cruzando los brazos, pero sin perder la chispa en los ojos.

Mattheo soltó una carcajada baja, casi como si no pudiera evitarlo. Sus manos estaban en los bolsillos, relajado. Pero sus ojos, oscuros y atentos, parecían leer cada centímetro de Camille, como si intentaran entenderla más allá de las palabras.

-Vamos mejorando entonces.- responde él, girando levemente para caminar a su lado.- Y dime... ¿Ya puedo saber algo más de ti?- Camille lo miró de reojo. Dudó por un momento, luego se encogió de hombros.

-¿Qué quieres saber?- Mattheo no respondió enseguida. En lugar de eso, caminó en silencio durante unos segundos, luego señaló un ventanal.

-Alguien solía decir que si uno no sabe por qué pregunta, tal vez no está listo para la respuesta. Pero... creo que quiero saber cómo eres cuando no estás en modo defensa.- Camille sintió un nudo formarse en su estómago.

-¿Y si te dijera que no sé cómo ser de otra manera?- él la miró, serio por un instante. Sin burla, sin sonrisa.

-Entonces tal vez podamos averiguarlo juntos.- el silencio que se formó entre ellos fue más elocuente que cualquier otra cosa. No era incómodo. Era cargado. Camille desvió la mirada, sintiéndose vulnerable, pero también... aliviada.

-¿Por qué tú?- susurró ella, casi sin pensarlo, Mattheo la miró con extrañeza.

-¿Por qué yo qué?

-¿Por qué de todos los malditos chicos en este castillo... eres tú el que empieza a importarme?

Él no respondió. Se limitó a mirarla por un largo segundo, hasta que Camille se sonrojó y desvió la mirada de nuevo. Y como si el universo supiera cuándo aliviar la tensión, la puerta cercana se entreabrió y una figura se asomó.

-¿Camille?- era Ginny, que los miró con curiosidad contenida.- Ya vamos a bajar. ¿Vienes?-Camille asintió rápidamente. Mattheo frunció el ceño levemente.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora