Camille Potter era la hermana melliza de Harry Potter. Es una chica bastante bromista al igual que su padre, James Potter, en especial si las bromas eran para los Slytherin.
¿Su vida? Jamás había sido normal, menos con la llegada de los hermanos Rid...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El eco de las conversaciones y risas del entrenamiento se desvanecía mientras Camille se apartaba del grupo, sintiendo la necesidad de un respiro. Caminaba despacio, dejando que la fría piedra de los pasillos la rodeara en silencio.
De repente, una voz conocida cortó la quietud.
-¿Todavía despierta a estas horas?- preguntó Mattheo, apoyado contra la pared con esa expresión que siempre le costaba descifrar. Camille se detuvo y lo miró, sorprendida pero no incómoda.
-No mucho.- respondió, controlando el tono.- Sólo necesitaba un poco de calma.- Mattheo dio un paso adelante, con una sonrisa leve, sincera.
-Pensaba que nunca te vería sola, siempre rodeada por los demás.- ella esbozó una sonrisa y bajó la mirada.
-A veces, necesito un momento para mí. Y tú... ¿qué haces por aquí?
-Lo mismo.- respondió él.- No soy tan buen conversador en grupo, prefiero las charlas más tranquilas.- un silencio cómodo se instaló entre ambos, la distancia acortándose.
-Me gustaría saber más de ti, Camille. Siempre pareces tan fuerte y segura, pero creo que hay mucho más detrás.- ella lo miró fijamente, sorprendida por la sinceridad en su voz.
-No sé si soy tan fuerte como parezco.- admitió con un suspiro.- Hay cosas que prefiero no contar.- Mattheo asintió, comprendiendo sin presionar.
Las sombras se alargaban mientras Camille y Mattheo caminaban juntos por un pasillo poco transitado, lejos del bullicio del castillo. La luz tenue de las antorchas hacía que sus rostros se dibujaran con suavidad, como si se abrieran poco a poco para revelarse. Mattheo rompió el silencio, con un tono más serio de lo habitual.
-Nunca tuve una infancia bonita.- empezó, como si sacara un peso de encima.- Siempre fuimos Tom y yo. Criados con los Malfoy, pero huérfanos, al fin y al cabo. Sin nadie más.- Camille lo miró con atención, su corazón reconociendo esa sombra.
-Te entiendo.- respondió en voz baja.- Harry y yo también somos huérfanos. Y a veces pesa más de lo que uno quisiera.- Mattheo asintió, sorprendido por la comprensión en ella.
-A veces siento que soy una carga para Tom.- continuó, con un dejo de vulnerabilidad.- Y te voy a contar un secreto que casi nadie sabe... No somos gemelos. Somos medio hermanos.- Camille frunció ligeramente el ceño, sorprendida pero sin juzgar.
-¿Cómo es eso?- preguntó con suavidad.
-Nuestro padre le fue infiel a la madre de Tom con mí madre.- responde bajando la voz.- Y aunque Tom parece frío, incluso odioso a veces, en realidad no me odia. Me cuida, a su manera.- un silencio quedó entre ellos, lleno de cosas no dichas.- Tengo un pasado muy fuerte, Camille.- confesó Mattheo, volviendo a adoptar esa actitud que lo protegía.- De cierto modo me avergüenza.- Camille lo miró, queriendo darle seguridad.