Capítulo 19

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El comedor de Grimmauld Place estaba casi vacío. Solo el sonido de los cubiertos arrastrándose en los platos y el suave crujido del fuego en la chimenea llenaban el espacio. Camille estaba sentada frente a un tazón de cereal sin tocar, su mirada fija en un punto indeterminado de la mesa, como si tratara de encontrar respuestas en la veta de la madera.

Harry la observó desde el umbral por unos segundos antes de decidirse a acercarse. Llevaba días notándola más callada, más distante. Sabía bien lo que era llevar un peso invisible en los hombros, y en su hermana, ese silencio pesaba aún más.

-¿Puedo sentarme?- preguntó con suavidad.

Camille alzó la mirada y asintió sin una palabra. Harry se acomodó a su lado, girando la silla para quedar de frente a ella. La estudió con atención, notando las sombras bajo sus ojos, la forma en que se frotaba inconscientemente las manos, como si buscara calidez en algo más que el fuego cercano.

-¿Sigues teniendo pesadillas con... Peter?- preguntó con cautela.

Camille parpadeó y lo miró. Por un instante, el nombre la sacudió como una descarga eléctrica. Las imágenes estaban ahí, latentes en algún rincón: la daga, el brazo cortado, la sangre... La voz de Peter Pettigrew murmurando entre dientes mientras realizaba el sacrificio para traer de vuelta al Señor Oscuro.

Pero...

-No.- respondió al fin, con una ligera sorpresa.- No he soñado con eso... en semanas.- Harry frunció el ceño.

-¿De verdad?

-Sí.- aseguró, bajando la mirada hacia su tazón.- Es extraño. Pensé que me perseguiría por mucho más tiempo.- Harry asintió lentamente, aunque no parecía del todo convencido. La miró de reojo.

-A veces el cuerpo reacciona raro. Guarda cosas para después. O las entierra tan profundo que uno ni se da cuenta hasta que explotan.

Camille sonrió con tristeza, apreciando la preocupación de su hermano. Pero en su mente, las piezas comenzaban a moverse en silencio.

¿Justo semanas después de que llegaran Tom y Mattheo Riddle fue cuando cesaron las pesadillas?

No se lo dijo. Ni a él ni a nadie. Pero lo pensó. Lo sintió.

Había algo allí que no era una simple coincidencia. Algo en la forma en que Tom la miraba con intensidad calculada. Algo en cómo Mattheo la hacía sentir menos rota sin siquiera intentarlo. Ellos alteraban algo en ella. Algo profundo.

-Solo... ha sido un mes extraño.- murmura finalmente, buscando alivio en una mentira a medias.- Hogwarts, los cambios... el mundo parece distinto.- Harry asintió con comprensión.

LA CHICA POTTERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora