Segundos después de besarte sentí que ya no lo sentía, que a lo mejor sí que era verdad eso de que nada es para siempre.
No lo sé. Pero hay momentos que nunca se olvidan, besos que son eternos y miradas que perduran en el tiempo.
Me quieres
y te quiero.
Me llamas
y me quedo.
Me dejas
y me voy.
Me olvidas
y me muero.
Son amores pasajeros, o algo así. Pasajeros porque pasan, no se quedan. Incluso hay veces que se van con todo, y ni rastro de sus huellas.
La locura del amor vivida en un tiempo récord:
Tres
Dos
Uno
Cero.
