Capítulo 9

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Narra Javiera

Después de haber aceptado ir a cenar con la familia de Flavia, ella insistió en pasar por mi. Había dudado un poco en que ropa ponerme, pero terminé decidiendo por un enterito negro y unos tacos a juego.

Apenas terminaba de cambiarme cuando mi celular sono, Flavia me había mandado un mensaje para avisarme que ya estaba esperándome afuera del departamento, agarre mi celular y salí.

– Wow– la pelirroja me miró de pies a cabeza y sonrio– estas hermosa
– Tu también estas muy guapa
– ¿Vamos?– asentí y ambas subimos al auto
– Flavia, ¿sobre qué se supone que debo hablar con tus padres?
– Tranquila, solo debes ser tu
– ¿Saben que me dedico a la música?
– Se los comente, estate tranquila, mis padres no son tan estrictos como piensas

Unos 20 minutos después llegamos, la casa de los Betancourt era muy grande. Un portón negro con unas letras "BS" doradas se abrió para dejarnos entrar, mire a Flavia esperando que me eplique lo de las letras.

– Es apellido de mi padre es Betancourt y el de mi madre Sarmiento, por eso las letras– asentí mientras miraba que varios metros más atrás estaba una gran mansión blanca, apenas bajamos Flavia me dirigió hacia la puerta.

– Te prometo que va a ir bien
– Confío en ti– abrió la puerta para que entremos
– Familia ya estamos aquí– por la escalera bajaron a los que pude reconocer como los hermanos de Flavia
– Hola, hola chicas– el chico se acercó a mí y me abrazo– Emiliano Betancourt a sus servicios
– Yo soy Teresa– sonreí mientras le tendía mi mano, noté que no le había caído muy bien, así que preferí mantener distancia con ella
– Mucho gusto
– Pasemos por favor, mamá las está esperando– el rubio nos guió hasta el patio, había una gran mesa en el medio del lugar, los platos ya estaban colocados y dos personas mayores hablaban sentados, él en la punta y ella a su derecha.

En cuanto cruzamos la puerta que nos llevaba al patio, ambos alzaron la vista hacia nosotros, la mujer se acercó rápidamente, abrazó a Flavia y cuando se separaron tomó mis manos, me miró durante unos segundos de forma intensa a los ojos.

– Tienes un alma muy buena y dulce cariño, pero estas herida, alguien te hizo mucho daño– mire a Flavia sin entender qué estaba pasando
– Mi madre puede ver a través de las personas en cuanto las conoce
– Soy Florencia Sarmiento cariño
– Javiera Cáceres– extendi nuevamente mi mano, pero ella me tomó por los hombros y beso mis mejillas

Unos minutos después el hombre se acercó a nosotros, también abrazo a Flavia, y cuando se separó de ella me miró de arriba a abajo analizandome y terminó por sonreír.

– Eres muy bella niña
– Gracias señor Betancourt
– Dime Hernán
– Cómo usted prefiera
– Bueno vengan, pasemos a la mesa– caminamos hasta la mesa.
Hernán tomó la cabecera, Flavia se sentó a su izquierda y me indico que me sentara a su lado, frente a nosotras estaban Florencia, Teresa y Emiliano junto a ellas, por la distribución supuse que estaba ocupando el lugar de Emiliano, cuando intenté levantarme el negó.
– Tranquila estas bien junto a mi hermana

– Bien Javiera, tú si nos dirás la verdad– miré a Hernán frunciendo el ceño– ¿tú y mi hija están saliendo?
– Oh no señor, Flavia y yo somos amigas
– Serias una buena candidata para mi hija, eres hermosa y muy inteligente por lo que puedo ver
– ¿Cuántos años tienes cariño?– Florencia puso una mano sobre el brazo de su esposo para que parará de hablar, indicándole que ella se encargaría
– 24
– La misma edad que Emiliano, ¿Y a qué te dedicas?– Flavia asintió levemente dándome a entender que podía decirlo sin problema
– Soy barista en una cafetería y además me dedico a la música, acabo de firmar un contrato para grabar mi primer disco
– Eso es genial cariño, tal vez algún día puedas mostrarnos lo que haces
– Cuando ustedes quieran señora
– No es necesario el señora, dime Florencia– asentí y vi de reojo como la pelirroja a mi lado sonreía

La cena fue tranquila, solamente algunos comentarios de Teresa que Hernán y Florencia frenaron a tiempo antes de que Flavia pudiera contestar.

Cuando terminamos Flavia se quedó ayudando a sus padres mientras que Emiliano me llevó a la sala junto con Teresa.

– ¿Y tú estás interesada en mi hermanita?– Emiliano puso uno de sus brazos por mis hombros
– Creo que tu hermana merece a alguien que la ame de verdad– él sonrió y se levantó
– Voy por algo para tomar, ¿quieren algo?
– Yo no, gracias– Teresa se limitó a negar y el camino a la cocina
– Oye, hablando en serio ¿no te interesa mi hermana?
– No voy a negar que tu hermana me resulta atractiva pero si en algún momento algo pasa entre nosotras será porque ambas lo decidimos– la morena me miró durante unos segundos 
– Mi hermana amo mucho a Isidora y no voy a dejar que cualquiera intente ocupar su lugar, solo para que lo sepas
– ¿Isidora?– cerré los ojos, sentía que algo estaba por salir a la luz– ese no es un nombre muy común
– Javiera tampoco lo es– contraatacó a mi comentario
– Es verdad, Javiera es mi segundo nombre, Ingrid es el primero pero no lo uso–Teresa se quedó en silencio unos segundos buscando algo en su celular– ¿tienes alguna foto de Isidora?, su nombre me suena conocido
– Claro– giro su celular y rápidamente todas las piezas encajaron en mi cerebro.

La ex novia de Flavia había sido con quien Maira me había engañado, la foto que me estaba mostrando Teresa era de ellas dos.
Me paré del sillón, caminé hasta la cocina, sentía como mis piernas temblaban, mi vista era algo borrosa y mi cabeza dolía.

– Flavia– la pelirroja se acercó a mí, sus padres y Emiliano nos observaron
– ¿Estas bien?, te ves pálida
– Tengo que irme, por favor dile a tus padres que gracias por todo
– ¿Qué pasa?
– Nada, tengo que irme, perdona

En cuanto salí de la mansión Betancourt me quedé unos minutos apoyada contra las rejas, necesitaba respirar. ¿Flavia sabía todo esto?

SerendipiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora