Holly
El primer pensamiento que cruzó mi mente al despertar fue que estaba muerta. No había rastro del dolor punzante en mi pecho, ni del zumbido eléctrico que me había estado volviendo loca. El aire se sentía espeso, cargado de una calma que no conocía, y el colchón bajo mi cuerpo era tan suave que parecía flotar en una nube.
Abrí los ojos lentamente recordando lo que había pasado durante la madrugada, o lo que yo recordaba como madrugada, pues el cielo se veía oscuro y estrellado.
Intenté moverme, pero algo pesado me lo impedía. Al bajar la mirada, mi corazón dio un vuelco.
Loki estaba allí.
No estaba en una silla al otro lado de la habitación, ni vigilando desde la puerta. Estaba sentado en el borde de mi cama, con la espalda apoyada contra el poste del dosel, profundamente dormido. Su cabeza estaba ligeramente inclinada hacia un lado y sus manos, esas manos que siempre parecían estar tramando algo o sosteniendo dagas, descansaban relajadas sobre sus muslos. Sin un ápice de sarcasmo o la máscara de frialdad, se veía... casi humano. Casi vulnerable.
Me quedé inmóvil, apenas respirando, grabándome la imagen. Estaba claro que no se había ido en toda la noche. Recordé sus brazos rodeándome en los pasillos de la base y en el bosque, su voz diciéndome que no me rindiera.
Un calor que no tenía nada que ver con el Aetherion empezó a subir por mi cuello.
De repente, sus pestañas temblaron. Sus ojos verdes se abrieron de golpe, enfocándose en mí con una lucidez instantánea. En menos de un segundo, la vulnerabilidad desapareció y fue reemplazada por su habitual elegancia distante.
Se incorporó con una rapidez que delataba su incomodidad.
—Finalmente has decidido regresar al mundo de los lúcidos—dijo, acomodándose la túnica con gestos bruscos.
—Te quedaste aquí toda la noche —susurré, ignorando su broma.
Loki soltó una risa seca, evitando mi mirada mientras se ponía de pie y caminaba hacia la ventana.
—No seas ridícula, mortal. Estaba... analizando las fluctuaciones de energía de la piedra. El ambiente en esta habitación es ideal para el estudio metafísico. Si me quedé dormido fue simplemente porque este mobiliario es insultantemente cómodo, nada más.
—Claro —sonreí, sintiendo una punzada de diversión—. Por un momento pensé que te importaba que no despertara.
—Un pensamiento delirante, sin duda producto de los sedantes de Stark —replicó él, dándome la espalda, aunque pude notar cómo sus orejas se teñían de un ligero rojo—. No me servirías de nada muerta, tengo una reputación que mantener y salvarte de esos trogloditas fue una inversión de tiempo que espero recuperar.
Se giró de nuevo, recobrando su compostura real y posicionando sus ojos sobre mí.
Su mirada recorrió mi ropa y acto seguido hizo una mueca de absoluto disgusto.
—No puedes presentarte así, y mucho menos ante el pueblo de Asgard, luciendo como una fugitiva de un asilo de Midgard —chasqueó los dedos y, en un destello de luz verde, un conjunto apareció sobre un sillón cercano—. Por suerte una de mis virtudes es el buen gusto.
ESTÁS LEYENDO
Impossible || Loki || #1
FanfictionNorte de Estados Unidos, Manhattan, Nueva York. En una tarde soleada ocurre lo una vez llamado Imposible, lo que todos dirían que es una locura , algo irreal. Conocer a un Dios. Holly Smith, una chica solitaria, poco común, amante de la literatura y...
