Fletcher
Estar encerrado en una celda de Jötunnheim no era precisamente como imaginé mi gloria como guerrero. Pero, extrañamente, no tenía miedo.
Confiaba en Holly. Sabía que la piedra era una bomba de tiempo y que, tarde o temprano, ella perdería la calma y nos sacaría de ese agujero de hielo. Aunque en el fondo no quería que eso sucediera. Quería un rayo de esperanza que nos sacara de ahí, no más sufrimiento.
Sin embargo, estaba preparado para el estallido, aunque mi pecho doliera por una razón que nada tenía que ver con los gigantes.
Ver a Holly agarrada a los barrotes, gritando el nombre de Loki con esa desesperación cruda, me revolvía el estómago. Me recordaba demasiado a ella.
A veces, cuando el cansancio me vence, huelo el humo de nuevo. Veo el campo de Asgard, el trigo dorado y a mi pequeña hermana, pelirroja y de ojos vivaces, corriendo entre las espigas. Yo era solo un campesino que intentaba protegerla, pero los bandidos no tienen piedad de los campesinos.
El incendio se llevó mi hogar y su vida mientras yo gritaba su nombre entre las llamas, incapaz de atravesar el fuego. Me hice guerrero para que nadie más tuviera que gritar así. Y ahora, viendo a Holly, sentía que el fuego estaba de vuelta, solo que esta vez era de color azul.
—¡Ahhh! —el grito de Holly me sacó de mis pensamientos.
Cayó de rodillas, con la mano en el pecho. La piedra estaba mutando, fundiéndose con su piel, derramando un resplandor azul que empezaba a agrietar su cordura. Era una escena desgarradora; los gigantes de la entrada se reían, disfrutando del espectáculo de su agonía.
—¿¡DE QUÉ SE RÍEN!? —les rugí, pero ni siquiera me miraron.
Entonces, el cambio se completó. Holly se puso de pie, pero ya no era la chica asustada de la Tierra. Su piel era mármol pálido, sus uñas cuchillas de cristal azul y sus ojos... sus ojos eran dos pozos de energía infinita.
—No quiero... —susurró, extendiendo una mano hacia mí. Sus dedos temblaban antes de cerrarse en un puño.
Traté de tocar su mano a pesar de estar separados por una celda.
—Se que lo harás bien, se que todo estará bien. Nos vas a sacar de aquí—le dije, intentando que mi voz fuera el ancla que necesitaba.
—A..asegúrate de q..que no l..lastime a nadie —logró articular antes de que una ráfaga masiva de energía pura estallara desde su cuerpo.
El estruendo fue ensordecedor. Los barrotes saltaron por los aires y el techo de la prisión se vino abajo sobre nosotros.
Cuando logré quitarme los escombros de encima y escupir el polvo de hielo, la vi. Holly estaba masacrando a los gigantes con una eficiencia aterradora. Los partía en dos como si fueran de papel, con el rostro neutro, manchado por gotas de sangre azul que no eran suyas. Se detuvo y volteó a verme. No había rastro de la chica que me abrazaba en el lago.
—Hay una regla en la Tierra que dice: no confíes en nadie, jamás —su voz sonaba como el filo de una espada—. Fuiste crédulo. Cavaste tu propia tumba.
Puso su pie sobre el pedazo de techo que me oprimía y apretó. Sentí mis costillas crujir y el aire abandonar mis pulmones. Mi rostro empezó a tornarse morado mientras ella me miraba con una frialdad absoluta.
A pesar de aquello sabía que no me quería asesinar, pues no estaba usando todo su poder conmigo.
Justo cuando pensaba que este sería mi fin a manos de quien juré proteger, Thor actuó. Con una ráfaga de escombros lanzada por su martillo, apartó a Holly y me liberó.
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Impossible || Loki || #1
FanfictionNorte de Estados Unidos, Manhattan, Nueva York. En una tarde soleada ocurre lo una vez llamado Imposible, lo que todos dirían que es una locura , algo irreal. Conocer a un Dios. Holly Smith, una chica solitaria, poco común, amante de la literatura y...
