El final de las vacaciones de verano siempre se traduce como un enorme sufrimiento y gran peso que cargar cuando se es estudiante. Los días de relajación y tranquilidad acaban para el regreso de la agotadora rutina. Un gran cambio al que nunca nadie podrá acostumbrarse, no importa los años que pasen.
Issei tenía un sueño o recuerdo recurrentes que de vez en cuando lo molestaban y le recordaba lo mal que estaba este mundo, a veces despertaba algo sobreexaltado por aquello.
Al abrir sus ojos, miro a su alrededor, notando que ya había amanecido... Bostezo un poco para intentar eliminar la pesadez de la mañana, notando como sobre él había un pequeño peso extra. Negando con la cabeza reconoció la pequeña figura de Miku; ella a veces se iba a dormir con él, ya que su habitación era demasiado grande para ella y la hace sentirse sola, lo mismo pasaba durante su estadía en el Inframundo.
Además que en un costado de la cama, noto la presencia de cierta gatita negra con dos colas que aun dormía a pesar de todo... Kuroka últimamente agarro esa maña, pero no le importaba.
-Miku-chan... Miku-chan...*Issei movió con suavidad el cuerpo de su hermanita adoptiva*. Despierta por favor, ya es de día.
Con lentitud, la pequeña Miku empezó a mostrar señales de estar despertando. Tallándose los ojos, la niña comenzó a reconocer el lugar donde estaba...
-Buenos días... Onii-chan...*La niña saludo, todavía somnolienta*¿Dormiste bien?
-Hai...*Asintió Issei, revolviendo los despeinados cabellos de ella*. Contigo a mi lado ¿Cómo no podría descansar mejor?
Sonriendo felizmente, Miku procedió a salir de la habitación de Issei, con pequeños saltitos se dirigió a su cuarto en el piso de arriba para empezar a prepararse para ir a la escuela.
Issei no pudo evitar sonreír ante las acciones y actitud de Miku, ya que eso lo recordaba que aún había algo bueno en este mundo a pesar de todo lo mal que ha visto, pero... La duda sigue ahí.
En fin... salió de la cama y se alisto lo más rápido que pudo, encontró la ropa que se debía poner para hoy ya arreglada en el sofá de su cuarto, la tela huele al perfume de su madre; ella debió dejarlo preparado más temprano. Parece que esta vez durmió de más, pero... Uno nunca está listo para el primer día de lo que sea.
Mientras se alistaba para el día, fue al baño para lavarse los dientes y mirarse en el espejo. Al ver su reflejo en el cristal, pudo notar lo largo que tenía su cabello, en un mes le había crecido bastante, dándole una apariencia más madura. Se revisó varias veces el cabello mientras pensaba en la idea de cortárselo, lo cual no era una mala idea... Después iría a darse una ducha rápida.
Finalmente estuvo listo luego de cambiarse y mirarse en el espejo, donde ahora vestía una camiseta gris con una chaqueta negra con cuello encima, unos pantalones jeans azul oscuro y botas negras con blanco.
Después agarro su bolso y bajo al nivel principal de la residencia, hacia el comedor familiar en el que siempre desayunaban.
Todos los miembros de la nobleza de Cleria estaban presentes, incluida la misma mencionada, al igual que Rias, Akeno y Koneko, claro que también su madre, su padre y Miku que ya estaba allí... Alrededor de la mesa y en la cocina, estaban las empleadas de la residencia; Burent y Mihae estaban a un lado de los señores Hyoudou para servirles, mientras en la cocina podía ver a Henrietta con la Maid pelirrojiza llamada Ellie.
Sin mencionar que la razón por la que Sona y Tsubaki no están presentes, es porque ambas se habían ido más temprano a la Academia para tratar asuntos del Consejo Estudiantil.
-Miren quien despertó al fin...*Dijo Gorou, quien vestía un traje muy elegante con una insignia con el emblema del Clan Belial en la zona del bolsillo.
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Chisei Chouetsu DxD
Paranormal¿Y si hubiera un Humano que es considerado el mayor milagro y prodigio de toda la humanidad natural, sin ningún tipo de poder sobrenatural, que recibiera la oportunidad de adentrarse a un mundo tan loco que era considerado fantasía para él? ¿Qué log...
