Tristán
El regreso me había causado mucha incertidumbre, por un lado me sentía realmente feliz, había dado un gran paso y cumplido una de las metas que me había impuesto, ¡Por fin había logrado avanzar hacia Nueva York! Ahora tenia que trabajar aun más para llevar acabo el ideal de Henry, no iba ser fácil, aquí era una compañía más que comenzaba pero lo lograría por ellos.
Pero por otro lado me preguntaba ¿Qué iba a pasar ahora? Las cosas con Paloma habían terminado muy mal, y esa había sido otras de las razones por las cuales preferí quedarme, tenia que estar lejos de ella pero... ahora que estábamos en la misma ciudad tarde o temprano tendríamos que vernos.
Solo el hecho de haber estado a kilómetros de distancia fue lo único que evito que fuera a buscarla, pero ahora nos encontrábamos en la misma ciudad y no podía negar las ganas que tenia de verla.
Que sencillo es decirme una y otra vez que tengo que dejarla, que siga su vida, que no soy bueno para ella y sin embargo como me duele aceptarlo.
Fernando no deja de repetirme que me dijo que me alejara de ella, que me conocía lo suficiente para saber lo que pasaría, que mis demonios siempre emergen a la superficie. Pero que ya que estoy metido en todo este embrollo me pide que me de una oportunidad, que ya no soy un adolecente inmaduro, que no tiene por que ser la misma historia, y quizás tenga razón pero... tengo miedo es la única verdad, miedo a que se joda todo, no puedo dejar de pensar y preguntarme ¿Qué pasaría después? ¿Cómo seguiríamos adelante? ¿Y nuestras madres? Y... y... ¡Maldita sea! A lo que mas tengo miedo es a enamorarme y que la vida me juegue otra mala pasada.
El teléfono me saca de mis cavilaciones.
—Lu que bueno escucharte — y era verdad.
—Tristán ¿Cómo estas?
—Bien amigo ¿Y tú?
—Empezando el semestre y ya queriendo huir.
— ¿Tan mal?
—No tienes idea — por un segundo pienso en preguntarle por ella, pero no cedo a la tentación. — ¿Estas ocupado?
—No, solo estoy esperando a Fernando.
—Bien, te llamo para preguntarte ¿Cuando vuelves?
—Ya regrese.
— ¿A si?
—Si, regrese apenas ayer ¿Necesitas algo?
—Si decirte que la moto por fin esta lista, tomo mas tiempo pero por fin.
—Paso mañana por ella ¿De acuerdo?
—De hecho... yo te la puedo llevar a la oficina, claro si estas de acuerdo — No me agradaba mucho la idea de que manejara la moto que Henry me había regalado, pero sabia que esto tenia trasfondo.
—No hay problema— acepte resignado.
—La verdad es que necesito hablar contigo — me dijo, suspiré. Ya me lo imaginaba — ¿A que hora es conveniente para ti? — me pregunto al ver qué no decía nada.
—Lu si lo que quieres es hablar yo puedo...
—Lo se, pero necesito ir yo.
Después de convenir la hora Lu colgó, ya podía imaginar lo que se me venia.
Termine de revisar la pila de documentos de mi escritorio y me serví una bebida, ya había oscurecido, cheque la hora nueve de la noche sacudí un poco mi cuello, estaba muy tenso.
¿Y si solo iba a una carrera? No, no lo haría le había prometido a Fernando que me quedaría quieto durante un tiempo, bueno una promesa forzada ya que me había amenazado con decirle todo a Paloma, además mi cuerpo aun estaba resentido.
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Angel de papel
Teen Fiction(Libro uno) Paloma o Mía como la llaman sus amigos es una joven de diecisiete años, la cual tiene muy claro que su unico modo de lograr algo en la vida es esforzandose mucho. Ella ya tiene sus vida planeada y definitivamente el amor no es parte de e...
