Algo misterioso ocurre en el pueblo de Black Valley. Elizabeth Liones, quien recientemente ha descubierto que es adoptada, ha decidido pasar su último año de preparatoria ahí para poder encontrarse a sí misma y decidir quién quiere ser. Pronto descu...
Hola a todos, aquí Coco, quien está lista TuT Lista para despedirse de esta fabulosa historia. Hoy por fin llegamos al épico desenlace, ¡estoy tan agradecida por haberme acompañado hasta aquí! Hay cosas eternas, como el alma, el amor y los recuerdos. Todo eso forma parte de nuestra luz cuando combatimos la oscuridad UwU Pues bien, hoy veremos un poco de eso. ¡¿Están listos para unirse a la manada en la última batalla?! *0* ¡Ya saben qué hacer! ❤
***
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pese a estar en el filo de la demencia, Zaneri sabía que todos sus sueños se habían cumplido. Bailando sola en la enorme y vacía mansión Demon, giraba y giraba en un baile de la victoria tratando de convencerse a sí misma que eso era. No podía estar equivocada. Mató a la bruja blanca, por fin su rival había sido silenciada. Terminó con la vida de su amado, su único amor, y dejó su cadáver junto al de ella. Renovó la maldición con más fuerza que nunca, y además, obtuvo un poder incontenible que la hizo incluso más peligrosa de lo que había sido su antecesora. Entonces, ¿por qué la felicidad fruto de todo eso no parecía llegar?
—Es su culpa. ¡¿Por qué no mueren?! —preguntó rabiosa a la nada, y arrojó su copa de vino a la pared que reventó como una explosión de sangre. Pero ni con eso su ira se calmó.
La gente del pueblo no sucumbió como pensaba. Cuando terminó el conjuro, había creído que con una noche de masacre sería suficiente. Había pensado que las pocas horas antes del alba bastarían para que se matarán unos a otros. Antes de que amaneciera todos estarían muertos, ella sería libre, y finalmente podría irse como única sobreviviente. Pero eso no pasó. De alguna forma aquellas alimañas habían encontrado la forma de oponerse, y ahora, le plantaban resistencia a todo cuanto les lanzaba. Había deseado bañarse en un río de sangre, y la pequeña charca que sus pocas víctimas habían llenado parecía burlarse de sus esfuerzos.
—Tienen que morir —se dijo a sí misma y a la presencia en su interior—. Todos tienen que morir —Así debía de ser, o si no, eso significaba que sus sacrificios habían sido en vano. Ella había dado todo para vengarse y que su maestra también lo hiciera. Ahora parecía tan atrapada como las personas bajo su conjuro, y estaba comenzando a preguntarse si en verdad había hecho lo correcto—. Claro que sí —se dijo—. No son inocentes, ninguno lo es. Ni antes, ni después.
Sus padres fueron descuartizados ante sus ojos cuando era niña, ¿y qué hicieron los cazadores? Correr en círculos sin atrapar al culpable, dejarlas a ella y a su hermana a su propia suerte. Por un milagro lograron sobrevivir, ¿y qué hizo su aquelarre? Rechazarlas, ni siquiera sus parientes quisieron a unas niñas inútiles y sin magia como ellas. La única persona a la que le había importado era aquel bello lobo rubio, ¿y qué hizo el ingrato? Enamorarse de otra, traicionarla sin siquiera haber notado su presencia. Desde que nació, Zaneri parecía destinada a ser Omega. Ahora era Alfa. Y seguía tan sola y desamparada como siempre.
—Jenna... —gimió, súbitamente atormentada por el recuerdo de haber degollado a su hermana—. Lo siento, era la única forma. Meliodas... —sollozó mientras se dejaba caer al suelo—. Lo siento. Si tan solo me hubieras amado, ¡si tan solo me hubieras visto! —gritó mientras tiraba todas las cosas de la mesa. Era muy tarde para eso. Él se había ido siguiendo a su verdadero amor, y a ella le quedaba solo una cosa para preservar su recuerdo: sobrevivir y terminar el trabajo.