41 Grimorio

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Hola a todos, aquí Coco, quien al final ha decidido que escribirá esta historia por lo que queda del periodo primaveral, y que está super emocionada por la inminencia de su final *u* Explico: al final he decidido que en vez de escribir dos obras (no puedo seguir al mismo tiempo con Letras y Sexo por las razones que ya les comenté en Coconoticias) me enfocaré solamente en esta hasta terminarla por completo. Estoy muy motivada a por fin darle el cierre que merece a nuestra amada serie de hombres lobo, sería la primera que complete como original de esta cuenta TuT Mayo pasará volando en su camino hasta su gloriosa culminación, pero como ese momento no llega, mejor vayan por una bebida, acomódense en su sillón y, como siempre digo, ya saben qué hacer. 

Posdata: aunque esta decisión me hace feliz, les confieso que también me conflictúa debido a que me presenta otras dificultades en el camino. Les hablaré de los detalles en lo que va de la semana, pero por ahora, vayamos a disfrutar de nuestro capítulo de hoy. 

***

—Esto se está volviendo cada vez más peligroso

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—Esto se está volviendo cada vez más peligroso. —dijo el cazador.

—¿Tú crees? —respondió la bruja, pero aunque su tono parecía de sarcasmo, Escanor pudo percibir que había otra intención en sus palabras. La noche había caído. Aquella misteriosa niebla roja seguía envolviendo el corazón del bosque. Y ellos aún no habían regresado. El hombretón no podía comprender qué podía hacer que aquella situación se volviera más grave, pero Merlín parecía saber otra cosa, y se mordía su uña de perfecta manicura con el cuerpo en tensión, como si quisiera correr hacia el campo para entrar a salvarlos.

—Sabes que no podrías hacer nada. Suficiente tienes con haber contenido esa esencia maligna.

—Lo sé.

—Esos dos son las personas más fuertes de nuestro grupo. No te queda de otra más que confiar en ellos.

—¡Lo sé!

—Entonces, ¿por qué parece que aún tienes ganas de ir hacia la trampa?

—Porque me parece que, incluso sin movernos, aún estamos cayendo en ella. —Un viento siniestro meció las hojas de los árboles que los rodeaban, y fue el turno del ojiazul para mostrar un gesto de ansiedad.

—¿A qué te refieres?

—Ban logró salir, sí, y comprendo por su estado que no debió resultar fácil. Parece casi un milagro que lograra recuperar una de las reliquias. Pero, ¿y si esto no es un milagro, sino un engaño?

—¿No dijiste que el espejo era auténtico?

—Lo es, lo cual me hace pensar dos cosas: o nuestra enemiga descubrió tarde nuestro movimiento y aún así fue capaz de realizar este conjuro improvisando con sus propios poderes... o supo desde el primer momento lo que planeabamos, y entregar la reliquia solo es parte de un plan diferente. No sé qué perspectiva es más aterradora. —El cazador entendió a lo que se refería, y miró de nuevo la espesura evaluando sus posibilidades. Un enemigo invisible demasiado poderoso, o un enemigo débil, pero con un plan que no habían descifrado. La oportunidad vuelta trampa se cerraba como la puerta de una cripta sobre ellos, atrapandolos en unas sombras tan profundas que no estaba seguro de que sus amigos pudieran salir.

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