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Capítulo 7

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***Seraphine***

—Seraphine puedo pasar?

—Por supuesto Mia. —La observo entrar en mi oficina y levanto de mi silla para saludarla.

—No he tenido una visita tuya en mucho tiempo.

—Lo sé cuñada, pero últimamente he estado trabajando mucho y casi no tengo tiempo para nada. ¿Ahora dime cómo estás?

—Estoy como siempre. ¿Pero creo que no viniste aquí a hablar de mí?

—¿Se nota tanto? —Asiento

—Vamos, sentémonos. —La guío al sofá que tengo en mi oficina y nos sentamos una frente al otra. Mia es una mujer muy tranquila que disfruta de una vida tranquila, pero hoy puedo detallar que algo la preocupa mucho.

—¿Qué pasa Mia? Sabes que puedes confiar en mí. ¿Qué te atormenta?

—¿Seraphine recuerdas que el otro día te comenté que tengo novio?

—Claro que sí. Incluso mamá se quedó muy feliz con esta noticia.

—Ahí es donde radica el problema Seraphine. Tengo miedo de que mi familia no lo acepte. Lo amo tanto y por primera vez siento esta reciprocidad. Sé que él también me ama. —Veo que sus ojos están llenos de agua con ganas de llorar. ¿Quién es este hombre y por qué Mia tiene tanto miedo?

—Mia, no puedo creer esto. Tú mejor que nadie sabes que tu familia no tiene prejuicios. ¿Si fueran, tú crees que me aceptarían?

—Pero Seraphine es diferente. —No es nada diferente. Tu familia te ama y respetará tu decisión, sea cual sea.

Mia debería conocer mejor a su familia, porque si hay algo que los LeBlanc no son, son intolerantes y esnobs. Para ellos no hay color, raza, religión, etc. Lo importante para ellos es que la persona sea buena y de buen carácter.

—¿Ahora puedo saber quién es este hombre que robó el corazón de mi hermanita? —Ella se queda en silencio por un tiempo, mordiéndose los labios, preguntándose si decirlo o no—. ¿Mia?

—Muy bien, Seraphine. Ese hombre es Raul. Ahí lo dije.

—¿Qué? —Grito. Ahora me toca a mí callarme porque sinceramente no me lo esperaba.

—Ves, Seraphine, por eso tengo miedo. Mira cómo reaccionaste. Creo que tú tampoco apruebas nuestra relación.

—¿Mia estás loca? Por supuesto que apoyo vuestra relación. Raul es un buen hombre increíble que sufrió mucho con la muerte de su esposa e hijos, y estoy muy feliz de que haya decidido abrirse al amor nuevamente.

—¿Entonces no estás enojada?

—Claro que no. —Me levanto para ir a sentarme a su lado y abrazarla porque realmente estoy feliz por los dos. Mia y Raul son excelentes personas que se merecen toda la felicidad del mundo.

—Ahora seca esos ojos y ve a hablar con tu familia. Es muy posible que mamá les pida a ustedes dos que se casen mañana para poder darle un nieto tan pronto.

—Seraphine no bromea sobre eso. —Cuando trato de decir algunas palabras, me interrumpe Marie, que entra con un ramo de rosas.

—Madame, estas rosas le fueron enviadas para usted.

—¿Estás segura María? —Sí, Madame, aquí tiene una tarjeta con su nombre.

Es un ramo muy bonito con rosas rojas y blancas y un girasol en el centro. Recibo el ramo y recojo la tarjeta para saber quién es la persona que lo envió. La tarjeta también está perfumada. Marie se va y lo abro para ver un hermoso mensaje.

Madame LeBlancHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora