Narrativa del Autor
De camino a la fiesta, Seraphine no podía disimular su nerviosismo porque sabía exactamente lo que venía. Era consciente de que no sería bien recibida por la familia Bernard. Porque, además de ser una mujer mayor que Raphael, también está el hecho de ser la archienemiga de Daiane. Pues el odio es un sentimiento mutuo entre ambas. Y no podría olvidar a Sabine, que es otro dolor de cabeza al que tendrá que enfrentarse porque cuenta con el total apoyo de su futura suegra.
Notando su inquietud, Raphael toma delicadamente su mano y deposita un beso suave, intentando transmitirle confort y apoyo.
—No te preocupes, amor, todo saldrá bien.
—Raphael, no sé si es por el nerviosismo, pero tengo un mal presentimiento.
—Relájate, todo saldrá bien. —Responde Raphael con un tono tranquilizador y optimista, tratando de calmar sus preocupaciones.
—Amor, no espero que tu familia me reciba con flores, pero si alguno de ellos me trata mal, sea quien sea, no me voy a quedar callada. Tú me conoces y sabes que no me gusta que me falten al respeto. Y es mejor mantener a esa histérica de Sabine lejos de mí y de ti, o me encargaré de ello con mucho gusto. —Comenta Seraphine con cara de niña traviesa, tomando a Raphael por la corbata y dejando un beso en sus labios.
—Tú eres mío, y solamente mío.
—Mami, eso es jugar sucio. Si sigues así, mi pobre conejito aquí no va a resistir. —Comenta Raphael, refiriéndose a cómo Seraphine acaricia sutilmente su parte íntima por encima del pantalón. Al escuchar el comentario de Raphael, es el turno de Hector de soltar una sonrisa divertida.
—¿De qué te ríes, Hector?
—De cómo te han domesticado como un perro. —Ahora es el turno de Seraphine de reír a carcajadas.
Después de unos minutos, Hector estaciona el coche frente a uno de los salones de fiesta más lujosos de París. Desde el interior del vehículo, los tres contemplan la escena: la entrada está repleta de paparazzi de todos los tipos, y una alfombra roja desplegada, digna de las mayores premiaciones de cine, conduce al interior del lugar.
—Ha llegado el momento, bella dama. —Y Seraphine asiente en acuerdo.
Hector baja y abre la puerta del coche, revelando a un deslumbrante Raphael Bernard, luciendo la postura imponente de un hombre fuerte, pero con rasgos angelicales. Raphael nunca pasa desapercibido, y eso es una de las cosas que más aprecia. La agitación de los paparazzi se intensifica, ya que todos están atentos para descubrir la identidad de la enigmática novia del empresario.
Sin demora, Raphael abre la otra puerta del coche, revelando, para sorpresa de todos, a Madame LeBlanc. Los paparazzi presentes quedan atónitos al darse cuenta de que la misteriosa bella dama no es otra que Seraphine LeBlanc.
Raphael envuelve la cintura de Seraphine con su brazo, y juntos, desfilan por la alfombra roja, posando para las innumerables cámaras que intentan capturar cada detalle de la pareja, buscando el ángulo perfecto de ese momento inesperado.
—Raphael, ¿tu relación con Seraphine LeBlanc es algo serio o simplemente otra de tus conocidas aventuras? —Pregunta uno de los paparazzi, con un toque de provocación en su voz, al abordar a la pareja.
—Es la mujer que amo y será la futura Señora Bernard. Así que es mejor que se acostumbren a esa idea. —Responde Raphael con firmeza, sellando su declaración con un beso en los labios de Seraphine.
Al entrar al salón, todas las miradas se centran en ellos, y los cuchicheos son audibles, aunque la pareja elige ignorarlos. Sin dudarlo, se dirigen directamente a las gemelas, que lucen más deslumbrantes que nunca.
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Madame LeBlanc
RomanceSeraphine LeBlanc, distinguida ejecutiva financiera de 41 años, ha prometido no volver a enamorarse tras la dolorosa pérdida de su esposo. Sin embargo, el destino suele tener giros inesperados y la lleva a cruzarse con Raphael Bernard, un hombre eni...
