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Capítulo 13

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***Raphael***

Verla derramar lágrimas en mis brazos, desgarra mi alma. Jamás he querido ser la causa de su dolor. Comprendo su confusión, pues estos sentimientos avasalladores que nos embargan son igual de desconcertantes para mí. A lo largo de mi vida, he compartido momentos con otras personas, pero lo que siento por ella es una emoción que trasciende cualquier experiencia anterior. Me encuentro en un punto donde la idea de no tenerla cerca se vuelve insostenible. Esquivar estos sentimientos ya no es una opción. El camino que debemos tomar es enfrentarlo, asumiendo los riesgos y enfrentándolos juntos, sin temor al futuro.

—Raphael, no estoy bromeando. Todo lo que pasó dentro del club fue suficiente.

—¿Crees que bromearía con la mujer que se ha convertido en un dolor de cabeza en mi vida? No, Seraphine. Hay cosas con las que no juego y esta es una de ellas.

—No es tan simple como piensas Raphael. Además, no es tan difícil como parece. —Se aparta de mí y se sienta en el capó del coche pasándose las manos por el pelo con los ojos cerrados. Me acerco y me siento a su lado y nos quedamos en silencio por un largo tiempo.

El aire nocturno estaba cargado de tensión. Las luces del club todavía parpadeaban a lo lejos, recordándonos de los eventos recientes, y el murmullo distante de la música apenas llegaba a nuestros oídos.

Sentí la necesidad de hablar, pero cada vez que intentaba formular palabras en mi mente, estas parecían insuficientes. El frío metal del capó del coche bajo nosotros nos mantenía anclados en el presente, a pesar de la tormenta de emociones que revoloteaban en el aire entre nosotros. Después de lo que pareció una eternidad, Seraphine finalmente rompió el silencio, su voz apenas un susurro.

—¿Por qué me haces esto, proyecto de hombre? Me siento atrapada entre lo que siento y lo que sé que es correcto.

—Tú me hiciste lo mismo, bella dama. A veces, lo correcto no es siempre lo más fácil. —respondí suavemente—. Pero estoy dispuesto a enfrentarlo si eso significa tener una oportunidad contigo.

—¿No te das cuenta de que hay muchas cosas que no juegan a nuestro favor? Nuestra diferencia de edad, el hecho de que soy viuda y tengo dos hijos y, para colmo, tu Tía Daiane me odia a muerte. ¿De verdad crees que tu familia me aceptará como tu novia?

—Me importa una mierda lo que piense mi familia. No dejaré de ser feliz porque piensen que no eres la mujer ideal para mí. Sé lo que quiero Seraphine, y te quiero a ti, y eso es todo. —Ella soltó un suspiro profundo, los miedos y preocupaciones reflejados en sus ojos. Su vulnerabilidad se mostraba tan clara como el cielo nocturno.

—¿Juzgas que es todo, Raphael? Lamento lo que te voy a decir ahora, pero tus padres y tu tía son conocidos por ser gente esnob y arrogante. No puedo decir mucho sobre tus padres, pero sí sobre tu tía. No solo es lo que mencioné, también es odiosa y malvada.

—No hace falta que me lo recuerdes porque conozco muy bien a la familia que tengo. Y créanme que soy el primero en avergonzarse de su comportamiento, me levanto y camino de un lado a otro porque mejor que nadie entiendo su miedo a mi familia. —Con mi abuela y mis hermanas no me preocupo, pero con mis padres sí. Y Sabine se agrega al paquete.

—Raphael, no es tan sencillo. Tengo miedo de que tú, después de un tiempo, te arrepientas. ¿Y si decides que no quieres lidiar con todo esto? Mis hijos, mi pasado, todo lo que llevo conmigo. Y yo... simplemente no podría soportar que me lastimaran.

Me acerqué a ella, tomándola suavemente por el rostro, haciendo que nuestros ojos se encontraran y la digo: —Mira, Seraphine, la vida está llena de riesgos. Pero una cosa te prometo: mi amor por ti no es pasajero. No estoy aquí por un capricho. Sé lo que siento y lo que quiero. Y sí, hay desafíos. Pero dime, ¿cuál gran historia de amor no los ha tenido?

Madame LeBlancHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora