***Seraphine***
—Mamá, tío Raphael, ¿ya están listos? —Grita Gabriel, rompiendo la tranquilidad del momento.
—Gabriel, aún tenemos mucho tiempo.
Hoy es el día de la actividad en la escuela de los niños, y mi niño está tan ansioso porque esta vez Raphael va con nosotros. Ayer apenas podía disimular su motivación y entusiasmo. Gabriel ha creado un vínculo tan fuerte con Raphael que llego a tener miedo de una ruptura entre nosotros.
Raphael ya está mejor después del susto que nos dio. Estos días que estuvo aquí en mi apartamento pude cuidar muy bien de él. Se le prohibió preocuparse por la empresa, y él lo entendió, tanto es así que Laura y Giselle cuidaron muy bien de todo en su ausencia. Mi proyecto de hombre confía en ambas, y yo también confío en ellas.
En cuanto al trío de víboras, no hay mucho que decir, están por ahí destilando sus venenos y esperando una oportunidad para atacar. Lamentablemente, desde que Raphael está aquí, solo habla con su padre, la abuela y las hermanas. Cero contacto con la madre. No sé qué hacer, porque por más que trate de mantener el pensamiento de que no es culpa mía, no puedo. Siento que todo esto podría haberse evitado si él no estuviera conmigo.
—Seraphine, es mejor que bajemos antes de que Gabriel rompa esa puerta. —Comenta mi proyecto de hombre.
—Ya estoy lista, mi amor.
Bajamos las escaleras, encontrando a Maya y Gabriel esperándonos, con sus mochilas debidamente preparadas. La emoción de Gabriel era evidente, y parecía decidido a no perder ni un minuto de la actividad en la escuela.
—Madame LeBlanc, no queremos llegar tarde. —Comentó Maya, que estaba sentada en el sofá viendo dibujos animados matutinos.
—Hija, la actividad comienza a las diez, y son las ocho y media. —Expliqué.
—Aun así, mamá, queremos llegar temprano porque quiero que mis amigos conozcan al tío Raphael. —Respondió Gabriel con entusiasmo.
El comentario de Gabriel me hizo sonreír. Su vínculo con Raphael era innegable, y estaba ansioso por presentarlos a sus compañeros de escuela. Raphael me miró con una sonrisa, indicando que estaba dispuesto a participar en la aventura del día en la escuela.
—Está bien. Vamos a ver si así dejan de molestarme.
Nos despedimos de Natalie y bajamos al parque, donde los autos ya nos esperaban. Subimos al auto de Raphael, escoltados como de costumbre por mis guardaespaldas. Mientras nos dirigíamos a la escuela, noté que la ansiedad de mi Gabriel era contagiosa. Era evidente que estaba ansioso por compartir con sus amigos la presencia de Raphael, él que se había convertido en un miembro importante de nuestra pequeña familia.
Minutos después, llegamos y nos dirigimos a la zona recreativa de la escuela, donde ya se encontraban algunos padres. En la zona recreativa, saludé a algunos padres que ya conocía, intercambiando sonrisas y palabras amigables. Raphael, con su naturaleza sociable y carismática, parecía encajar perfectamente en el ambiente, saludando a la gente con naturalidad. Era reconfortante ver cómo se adaptaba tan bien al círculo social de la escuela.
Gabriel, ansioso por compartir su emoción, tomó la mano de Raphael y lo llevó hacia sus amigos. La emoción de mi niño era contagiosa, y no podía dejar de sonreír al ver la cálida interacción entre ellos. Por su parte, Maya también se unió a sus amigas y comenzaron a correr de un lado a otro.
Mientras observábamos a Gabriel unirse al grupo de compañeros, una de las madres se acercó a mí, expresando curiosidad sobre Raphael y cómo se estaba adaptando a la vida escolar.
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Madame LeBlanc
RomanceSeraphine LeBlanc, distinguida ejecutiva financiera de 41 años, ha prometido no volver a enamorarse tras la dolorosa pérdida de su esposo. Sin embargo, el destino suele tener giros inesperados y la lleva a cruzarse con Raphael Bernard, un hombre eni...
