"Caracoleando" (Luz)

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- Luz. Luuuz.

- ¿Eh? ¿Qué? ¿Qué pasa?

- Pasar no ha pasado nada. Solo que ya hemos llegado a Coscojales.

- ¿Me he quedado dormida?

- Sí.

- Jo, lo siento. Te has tenido que comer el viaje en silencio por mi culpa.

- Bueno. Silencio, silencio...

- ¿Qué insinúas?

- Pues que roncas. -cómo romper la magia del momento by Ainhoa Arminza.

- ¡MENTIRA!

- Verdad. Cuando nos dormimos viendo la peli también roncaste.

- No tienes pruebas.

- Pero las tendré. -¿eso es que vamos a volver a dormir juntas?-. Sal del trance Luz, que todavía nos quedamos sin caracoles. -como para no quedarme en trance con la bomba que acabas de soltar, chef...-. ¡LUZ!

- Sí mi teniente.

- ¿Qué me has dicho? -el tira y afloja este está empezando a gustarme...

- Nada, nada.

- Luz...

- Lo has escuchado de sobra, Nhoa.

- Esta vez te lo paso, pero que te lo vuelva a escuchar.

- ¿Y qué va a pasar si lo vuelves a escuchar?

- No quieras saberlo. -no voy a mentir: me ha puesto nerviosa.

Coscojales y Vera poco tienen que ver. Por no decir nada. Los colores son otros, el ambiente es otro, la gente es otra. Ambas tienen su encanto, sí, pero Vera tiene un "algo" que Coscojales no tiene.

El mercadillo está abarrotado. No cabe un alma. Los puestos rebosan alegría y frescura. Y Ainhoa, Ainhoa parece estar en su salsa. Le brillan los ojos como estoy segura que no le brillan de hace tiempo, puede que incluso años.

Las 3 cajas del maletero demuestran que la cocina, tanto para Ainhoa como para mi, no es solo un trabajo, sino también una pasión. La idea era ir a por caracoles. Solo a por caracoles. No a por caracoles, vieiras, coles, remolacha, escarola y un largo etcétera.

- Luz, ¿conduces tú?

- Eeeh, sí, claro. ¿Pasa algo?

- No, nada. Solo estoy algo cansada.

- ¿De qué? ¿De echarte una carrera para ir a por tabaco?

- De eso también. Pero, no sé, ¿no te suena que he cargado yo sola con las cajas?

- No, no me suena no.

- Ya, claro. -suelta con sorna mientras enciende un cigarro-. Entonces, ¿no te importa conducir?

- Que no, mujer, que no.

- Cuando lleguemos a Vera, necesito que me hagas un favor.

- ¿Qué tipo de favor?

- Que me dejes cocinar en tu casa. Bueno, que nos dejes.

- ¿Rollo cita? -si ella provoca, yo también.

- ¿Perdón?

- Sin problema. Mis padres no van a estar, y Jon está todo el día enganchado a los videojuegos. Así que...

- Rollo cita total entonces.

- Exacto. -Luz, eres idiota-. O sea, no sé, bueno, ya veremos... -mejor me callo.

Todo lo que no nos dijimos | LuznhoaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora