13 horas después de la cagada monumental seguía sin haber por qué lo había hecho. No me entendía a mi misma, no entendía por qué me había comportado de la manera en que lo hice. Pero es que ya no puedo hacer nada. Lo hecho, hecho está, me arrepienta o no.
En la cocina, estamos todos reunidos alrededor de la mesa picando las verduras para el servicio de comidas. La jefa aún no ha aparecido así que decidimos hablar acerca de si, al final, íbamos a tomarnos unas cerves para despedir a Adrián, uno de los camareros. Pero, ¿quién en su sano juicio iba a decirle que no a unas cerves? Exacto, nadie.
- Buenos días. -dice Ainhoa a nuestras espaldas.
- Como motivadora de grupo no tiene precio. -susurra Paolo.
- Ainhoa. -digo mientras me acerco a ella.
- ¿Si?
- Que no sé si sabes que hoy es el último día de Adrián, el camarero.
- Sé quién es Adrián.
- Ah, mira qué bien. Pues nada, que hemos dicho de salir a tomar algo. Por si te apetece.
- Gracias. Bueno, pues depende de cómo acabemos el día. Porque si empezamos de risas mal. ¿Vamos a empezar a trabajar?
- ¿Por qué la has invitado? -cuestiona Paolo cuando Ainhoa ya se ha ido de mi lado.
- ¿Por qué no? A ver Paolo, tú cuando pruebas un plato y no sabes identificar los ingredientes, ¿qué haces?
- Lo pruebo otra vez.
- Exacto. ¿Y algo más?
- Lo huelo. -este tío es tonto, de verdad.
- ¿Y...?
- Ay no sé Luz, me estás cansando. Lo examino con un microscopio.
- Exacto. Lo examinas para ver si se te ha pasado algo.
- ¿Y eso que tiene que ver con que la invites a tomar cañas con nosotros? -tonto rematado, porque no puedo explicarme tan mal.
- Pues porque creo que esconde algo más.
- ¿Algo más? ¿Qué sabes de la jefa, Luz?
- Eso es cosa nuestra. El caso es que quiero que venga para ver si con un par de cerves se suelta.
Tanto el servicio de comidas como el de cenas pasan sin ningún incidente. Pero de lo que me he dado cuenta es de que Ainhoa parece inquieta, mucho. Algo que la caracteriza es que parece que tiene un palo metido por el culo, pero hoy no, hoy está dispersa y muy pendiente del móvil. Estoy segura de que su marido tiene que ver con los arranques de disciplina, así que pretendo averigüarlo. Aunque también sé que he metido la pata hasta el fondo, por lo que no tengo derecho ninguno a inmiscuirme en su vida.
El caso es que estamos todos reunidos en el restaurante, esperando por lo que sea que tenga que decirnos Adrián.
- Me da mucha pena irme, pero donde voy cobro más. -dice. Qué poco sentimentales son algunos...
- Bueno, bueno, bueno. Todo el mundo tiene derecho a progresar, no se metan con el muchacho.
Mientras los chicos bromean, observo a Ainhoa en el fondo del restaurante. Está nerviosa por algo, es obvio. No deja de dar vueltas por entre las mesas y parece seguir pegada al teléfono. Cuando Paolo decide callarse lo arrastro conmigo a la cocina con la excusa de coger más cervezas.
- ¿No te has dado cuenta? -pregunto.
- ¿De qué?
- Pues de que está tiesa como un palo, de que no se anima, no hay forma...
- Es que es vasca. -y tú subnormal.
- Encima está enganchada todo el día al teléfono...
- Ah, ¿y eso te parece raro?
- ¿Sabes lo que te digo? Que ha llegado la hora de ser más directos. Infusión de cebada, lo último de la nouvelle cuisine. -digo, llegando a su lado.
- Bueno, técnicamente es un fermentado.
- Bueeeno, da igual. Tómate una mujer.
- No, es que prefiero no beber, la verdad. Me encuentro regular y, pf. Despídete de Adrián de mi parte, ¿vale? Y no os acostéis tarde que mañana hay que madrugar.
- El plan te ha salido perfecto, ¿no Sherlock Holmes?
- Cállate Paolo. -apunto a la vez que dejo las cervezas en la mesa y salgo tras ella.
- ¡Ainhoa! Ainhoa espera.
- ¿Qué pasa Luz? ¿Por qué no te vas con los chicos y disfrutas un rato?
- Podría decir lo mismo chef.
- Ya te lo dije, no me encuentro bien.
- No te creo.
- ¿Volvemos a no creerme otra vez? ¿Qué tengo que hacer para que me tomes en serio? ¿Jurar la Constitución?
- Llevas todo el día enganchada al teléfono, Ainhoa. Y ya no solo eso, estás muy nerviosa. Puedo no conocerte lo suficiente, pero la chef que llegó parecía tener metido un palo por el culo, y la que estoy viendo ahora está igual de inquieta que una niña antes de abrir los regalos de Reyes.
- Es complicado, Luz.
- Pues déjame ayudarte y lo hacemos fácil.
- ¿No te cansas nunca, eh? -dice con una sonrisa de medio lado-. Anda, ven. Sube conmigo y te cuento.
En la habitación me pide 5 minutos para desmaquillarse y cambiarse, 5 minutos que me dan para pensar en qué me va a contar ahora. Tocamos el tema de su marido el otro día, muy por encima, sí, pero no se me ocurre otra cosa de la que me pueda hablar.
- Ya estoy. -si es que está guapa hasta con un saco de patatas-. ¿Pasa algo?
- ¿Eh? No, no. Que me gusta tu pijama.
- Ah, gracias.
- Bueno, ¿qué querías contarme?
- El otro día, cuando te conté lo de Hugo, no te lo conté todo. Lo más importante sí. Que bueno, esto también es importante, pero lo otro más.
- Ainhoa.
- ¿Qué?
- Estás divagando.
- Lo siento.
- No te preocupes. Aquí estás a salvo, ¿vale?
- Gracias...
- Si quieres, puedes continuar.
- Pues que me acosa, Luz. Que me manda mensajes, me llama... Y si me cambio de teléfono vuelve a hacer lo mismo. Ya no sé qué hacer.
- ¿Y si denuncias?
- No, no, ni de coña.
- ¿Por qué no?
- ¿Para qué? Su familia es de dinero, él tiene dinero, y con eso puede hacer lo que quiera...
- Puedes hablar con mi padre si quieres.
- No, no quiero. No quiero ni puedo meteros a ti y a tu familia en todo esto.
- Pues déjame decirte que ya es un poco tarde.
- Lo sé, lo sé...
- Mira, tengo una idea. ¿Por qué no nos ponemos una peli, y así te olvidas de todo un poco?
- No sé Luz. Mira qué hora es. No quiero que llegues a las tantas a casa.
- Tú por eso no te preocupes.
- ¿Cuál quieres ver?
- Pues no sé. Escoge tú.
- ¿"Dumbo" o "Bambi"?
- "Dumbo" mejor.
Creo que no soy consciente del placer que tengo de ver a Ainhoa, la chef, la jefa, el teniente coronel, la mujer con un palo metido por el culo, viendo una peli de Disney con un pijama de cuadritos. Igual que tampoco soy consciente de cómo se puede ser capaz de hacerle daño a alguien tan puro como ella.
ESTÁS LEYENDO
Todo lo que no nos dijimos | Luznhoa
FanfictionAinhoa Arminza, la nueva chef del hotel Lasierra, llega a Vera del Rey con la intención de dejar atrás su pasado. El alcoholismo, entre otros muchos errores, la siguen allá donde va, y no es algo de lo que se sienta orgullosa. Pero a Luz poco le imp...
