Cuando Isabella finalmente quedó a salvo, Malina la sostuvo con cuidado. El latido frenético de su corazón se calmó lentamente mientras la miraba con gratitud y cariño, sus ojos reflejando el alivio de tenerla frente a ella a salvo y sin daño alguno. Pero en ese breve momento de alivio, Malina notó una chispa de inquietud, una falta de calor en su pecho cuando las manos de Isabella se retiraron tímidamente.
—Dios santo ¿¡Estas bien!? —Martha, finalmente salió del estado de shock y, con ojos llenos de preocupación, le preguntó a su hija temblorosa si se encontraba bien.
—Estoy... Estoy bien mamá —respondió Isabella con voz débil. Aunque su cuerpo estaba ileso, su mente seguía girando por la cercanía de la tragedia.
—Malina ¿Tú estás bien? —Daniel, quien había estado observando el ventilador en el suelo. Se acercó a su hija para asegurarse de que estuviera bien.
—Sí, estoy bien.
—Voy a llamar a alguien para que revise todos los ventiladores de la casa—sus manos frotaron círculos reconfortantes en el hombro de Malina, transmitiéndole seguridad en ese momento de tensión—. No dejaré que esto vuelva a pasar.
—Chicas, ¿por qué no van a la sala a sentarse y a calmarse un poco? Les llevaré algo de agua —sugirió con gentileza Martha al notar los rostros pálidos de Malina e Isabella.
—Está bien, creo necesitamos un poco de aire.
La chica tomó de la mano a Isabella y la condujo hacia la sala. Isabella, aún en trance por el incidente del ventilador que casi la lastima, siguió obedientemente a Malina hasta la sala. Ambas tomaron asiento, y segundos después Malina se volcó hacia Isabella, agarrando sus manos con ternura.
En los ojos de la morena, Malina vio la persistente sombra de preocupación, y un cosquilleo furioso recorrió su cuerpo al imaginar lo que podría haber sucedido si no hubiera actuado a tiempo.
— ¿Estás bien? —preguntó Malina con voz suave, su mirada llena de cuidado.
— ¿Cómo supiste que el ventilador iba a caer? —Isabella, aún en estado de confusión rompió el silencio.
La mirada profunda de Isabella la dejó sin palabras, como si hubiera descubierto un secreto en los ojos de Malina, pero como explicar un suceso que ni ella misma terminaba de comprender.
Antes de que Malina pudiera reunir sus pensamientos para responder, Martha, entró en la sala con una jarra de agua. La interrupción fue un alivio para Malina, quien soltó las manos de Isabella y le dedicó una sonrisa nerviosa a Martha.
—Gracias, Martha —dijo Malina con gratitud mientras tomaba un vaso de agua.
Aún podía sentir la mirada penetrante de Isabella fija en ella. Su mente bullía con preguntas sin respuesta, pero no se atrevía ni siquiera a considerar la posibilidad de compartir aquel secreto con Isabella, especialmente después de haber sido etiquetada como alguien que había perdido la razón después de mencionar a las criaturas.
Ella se encontraba sola en ese asunto, incapaz de encontrar apoyo en ningún lugar.
Perdida en sus pensamientos, Malina escuchó los pasos de alguien descender por las escaleras que conducían a la acogedora sala de su hogar. Pronto su madre apareció en el campo de visión, encontrado se con una escena que le hizo fruncir el ceño en preocupación.
— ¿Qué sucede? —preguntó Eleonor con voz suave pero firme, mientras se acercaba a ellas.
En ese momento, Daniel, entró en la sala con una mirada de preocupación en su rostro.
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Pequeñas Criaturas
Mystery / ThrillerEn un regreso enigmático al hogar que una vez conoció, Malina despierta los recuerdos ocultos de una tragedia que destruyó su familia y dejó su corazón sumido en la oscuridad. Las sombras del pasado acechan cada rincón, atormentándola con su persist...
