El persistente olor a humedad en la biblioteca se convertía en una molestia constante. La escasa iluminación complicaba la tarea, pero la determinación en la mirada de Malina le permitía seguir adelante. Había revisado cada estante en busca del libro del que Brandon había hablado, incluso logrando persuadir a Lauren para que contribuyera a la aparente causa de su curiosidad.
—No encuentro nada, Malina —se quejó la rubia al cerrar el libro que sostenía—. Todo esto es simplemente aburrido; vayamos por Isabella y hagamos algo más divertido.
—Te aburres porque lees cada uno de los libros que agarras —respondió Malina con la mirada aún fija en su libro—. Solo necesitas leer el título y un poco del índice.
—¡Por eso! Es aburrido —Malina resopló al levantar el rostro y lanzarle a Lauren una mirada suplicante.
—Por favor, Lauren, esto es importante para mí.
Lauren solo pudo sostener la mirada durante unos segundos, luego rodó los ojos y tomó otro tomo.
—Estoy segura de que ni Isabella podría resistirse a esa mirada —susurró—. Pero, de todos modos, ¿por qué es tan importante encontrar ese libro para ti?
Las palabras de Brandon se instalaron en su mente. Lauren había quedado absorta en la historia, tan hipnotizada y asustada que le llevó tiempo conectar los puntos ante la aparentemente perturbadora expresión de Malina. No fue hasta que Isabella, con una excusa débil, pidió que la llevaran a casa que se dio cuenta.
La maravillosa historia de Brandon era como una réplica de la versión de Malina sobre la desaparición de su hermanito.
—Me gustan las leyendas —respondió Malina, sin querer dar más detalles.
—¿Te gustan las leyendas? —cuestionó Lauren incrédula. La rubia miró a Malina, quien respondió con un pequeño monosílabo. Lauren se mordió la lengua tratando de detener la pregunta que estaba a punto de salir, pero no pudo evitar preguntar, especialmente después de preocuparse por la chica—. ¿Esto tiene que ver con tu hermanito?
La página a medio pasar se detuvo entre los dedos de Malina. La rigidez pronto se apoderó de ella, y sus ojos inquietos buscaban una salida ante la pregunta. Malina no esperaba eso, no esperaba tener que contarle a alguien más, aparte de Isabella, los sentimientos que la atormentaban. Claramente, no estaba lista para hablar de eso, aunque apreciara mucho a Lauren.
Una serie de balbuceos e incoherencias salieron de sus labios en un intento de responder a la pregunta inesperada, pero como si una luz la iluminara, el carraspeo y los pasos de una persona irrumpieron en la habitación para interrumpir su conversación.
—Niñas —la imponente figura del Diácono adornaba el marco de la puerta—. ¿Están haciendo alguna tarea de la Hermana Clara o esos libros son tan interesantes que las tiene retenidas aquí en la biblioteca?
—¿Estos tomos de más de mil páginas? —respondió Lauren con una risa nerviosa—. Prefiero las revistas, ya sabe, esas que solo tienen como cuarenta páginas.
Malina se acercó instintivamente a Lauren, dándole un codazo en las costillas y riendo nerviosamente ante la seria expresión del Diácono Braulio. No fue hasta que el hombre soltó una risa sincera que relajó los hombros.
—No me sorprende de usted, señorita Torres —Lauren hizo una mueca ante la mención de su apellido, que pasó desapercibido—. Entonces supongo que eso responde mi pregunta —la mirada del hombre se posó en Malina—. ¿En busca de otro libro?
— ¡Tal vez usted pueda ayudarnos! —chilló Lauren, mientras recibía otro codazo por parte de Malina—. Digo, usted lleva casi toda su vida aquí; estoy segura de que podría saber qué libro estamos buscando.
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Pequeñas Criaturas
Mystery / ThrillerEn un regreso enigmático al hogar que una vez conoció, Malina despierta los recuerdos ocultos de una tragedia que destruyó su familia y dejó su corazón sumido en la oscuridad. Las sombras del pasado acechan cada rincón, atormentándola con su persist...
