“Un suspiro del ahora, un arañazo del antes, y puede que tal vez un presagio del después.”
Elizabeth
El resto de semana me la pasé en el gimnasio con Alex a mi lado supervisando la rutina. Tenía una competencia el sábado y Alex quería que estuviera en las mejores condiciones. También entendió la razón de que hubiera desistido de dar las tutorías, ni siquiera preguntó o cuestionó nada.
Y de verdad se lo agradecí internamente.
—Patada, derecha, izquierda, esquiva, patada, jab… —esas y otras órdenes salían de la boca de Alex a toda velocidad, equipado con unos guantes acolchados que recibían los golpes que él pedía.
Terminando la sesión de entrenamiento una media hora después, estaba cubierta con una ligera capa de sudor y respirando agitadamente.
—Si seguimos así, el sábado no deberías de tener ningún problema. —comentó Alex a mi lado mientras se secaba el sudor con una toalla.
Sonreí un poco cansada por la sesión.
—Si no enojo a Kristhian en los dos días que faltan, supongo que no hay problemas. —me encogí de hombros con una pequeña sonrisa antes de destapar la botella de agua y darle un sorbo.
Lo oí carcajear.
—Yo lo controlo, quédate tranquila. —y se fue sin darme tiempo a decir nada.
Eso fue raro.
Aunque de todas formas no pude enfocarme por mucho tiempo en eso.
—¡Qué chica sexy! —fue inevitable que un grito saliera de mi garganta al sentir un par de brazos rodearme desde atrás para levantarme del suelo y hacerme dar un giro. El grito terminó convirtiéndose en risa al sentir el perfume caro de mi mejor amigo. Cuando Byron se cansó de dar vueltas, me puso en el suelo no sin antes dejar un pequeño beso en mi nuca.
—¿Qué haces aquí? —pregunté en cuanto me di la vuelta para verle a la cara.
Byron se señaló a sí mismo como si fuera obvio.
—Creo que el sudor que me recorre habla por sí sólo. —una pequeña sonrisa abarcó sus labios, haciéndome sonreír.
By se acercó hasta que nuestros cuerpos sudorosos casi se rozaban, antes de acariciar mi mejilla con sus dedos de manera delicada.
Fue inevitable no cerrar los ojos ante la caricia.
—Te he extrañado estos días. —su voz se había vuelto un susurro de calma entre el ruido incesante dentro de mi cabeza—. Extrañé tener al lado a alguien que aborreciera a casi toda la humanidad. —una risilla burlona escapó de entre sus labios. Fue inevitable que una sonrisa adornara los míos.
Antes de que mi cerebro diera la orden de que abriera los ojos, Byron hizo colapsar mi sistema nervioso al dejar un suave beso en cada uno de mis párpados.
Lo sentí íntimo, como un pequeño secreto entre ambos.
Cuando Byron rompió todo contacto aunque todavía sentía cerca su calor corporal, abrí los ojos, permitiéndome detallar a mi mejor y único amigo. Sentí la súbita necesidad de aferrarme a él como un ancla, porque parecía ser sólo una alucinación de mi mente para evitar todo lo que había pasado durante el suspenso escolar.
—Yo también te he extrañado, By. —murmuré lo suficientemente alto antes de abrazarlo. Sé que eso lo tomó por sorpresa porque yo no era mucho de demostrar cariño, pero simplemente quería volver a sentir su perfume varonil.
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Rompecorazones 1: BROKEN
RomanceEmpecemos por el principio: por el olor de un libro nuevo, por las ansias de conocer la historia que aguarda escrita entre sus hojas. Aventurémonos entre las líneas, saboreando las palabras que nos cuentan sobre la vida de Elizabeth, una chica con t...
