Capítulo 29

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“Recordar no hace daño, ¿verdad?


Elizabeth.


(ANTES)

Flash.

El sonido de la cámara Polaroid alertó a los hermanos mientras esbozaba una sonrisita de triunfo.

—Ups, me han atrapado. —comenté pícara cuando tenía al menos 14 años. Pasaron uno, dos, tres segundos..., y todo se volvió un jodido caos con los hermanos persiguiéndome por toda la casa.

—¡DAME ESA POLAROID, ELIZABETH! —había dicho uno de ellos. Doblé en la.cocims, colocándome a un lado de la gran isla de mármol mientras ellos estaban al otro.

Parecíamos pistoleros del viejo oeste.

—Pero si están todo adorables en ella —me burlé con una sonrisa—. Muchas chicas matarían por esta primicia —me abaniqué con las manos con sorna mientras me mantenía atenta a sus movimientos.

El albino se movió, y una tarta recién hecha voló a su cara impasible. Ya no era tan impasible con tanta nata en ella.

Solté una carcajada por la escena y, aprovechando su momento de estupefacción, volví a salir corriendo.

En el pasillo que daba al patio me encontré al perro, todo amigable que me cedió el paso muy caballeroso. Aunque no lo fue del todo para el último de los hermanos que me perseguía, porque lo oí quejarse en el camino del pobre animalito.

—¡VEN ACÁ, ELIZABETH!

—¡No me da la gana! —vociferé entre carcajadas sonoras. Pero todo tiene su fin, y terminó atrapándome y lanzándome sobre su hombro como saco de papas.

Golpeé su espalda ancha entre risas.

—¡Suéltame, Erickson!

Erickson. Mi primer mejor amigo.

Rompecorazones 1: BROKENHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora