Capítulo 26

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“Todo tiene un Trasfondo.
Oscuro, pero Trasfondo al fin.”

(ANTES)

—¡NO ES MI CULPA JODER!

—¡NO PUEDO CREERTE, KRISTHIAN! ¡NO PUEDO MALDITAMENTE CREERTE!

Eso de que la curiosidad mató al gato aplicaba a la perfección para un niña de seis años que decidió escuchar a escondidas una discusión ajena.

Siempre fui metiche y además, tenía una habilidad increíble para meterme en problemas por cualquier cosa. Si a lo mejor no le hubiera aplastado la nariz a la niña esa en el kínder, mi hermanito no estaría siendo golpeado por mi culpa.

Casi siempre que me metía en problemas era Kris quien asumía la culpa de todo, y mi mami siempre se lo llevaba a un cuarto que cerraba con llave para que no se viera lo que fuera que provocaba los gritos que se oían.

Aunque hubo un día que dejó la puerta abierta, y yo lo descubrí. En mi cabecita había algo que me indicaba que no mirara, pero fue más fuerte el impulso de descubrir finalmente lo que pasaba ahí con mi hermano que siempre que salía, lo hacía con moretones y voz que casi ni se oía.

«Yo estoy bien, Eliza. Solo trata de no seguir metiéndote en problemas para yo poder estar en paz un ratito ¿sí?»

Pero siempre me metía en problemas. A pesar de que igual él me decía que me divirtiera antes de irse con mami a aquel cuarto.

Así que miré por la rendija. Y no me gustó para nada ver a mi hermanito ser golpeado por mi mami mientras ella le exigía una respuesta que claramente él no tenía.

Porque la respuesta era yo.

Kristhian era una bolita hecha en el piso con los brazos tapándole la cara, pero pude ver su ojito amoratado abierto y mirándome con sorpresa. Me congelé al entender el «desaparece» en su mirada.

A partir de ahí todo cambió con su sobreprotección.

Rompecorazones 1: BROKENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora