"Un día antes de la hora cero."
Elizabeth
La ciudad de New York era conocida por su ajetreo constante, por sus lugares nocturnos que parecían hacer vibrar la noche, y por esos edificios altos que parecían competir con las estrellas para robarse el show de la noche.
A su misma vez, yo conocía una ciudad igual de estrafalaria y ruidosa como New York.
La ciudad de Aimsborg, que a pesar de que se encuentra entre montañas, es una de las mayores fuentes de ingresos para Inglaterra, con unos cuanto kilómetros cuadrados de terreno asfaltado y ocupado estratégicamente por calles que llevan tanto como a tiendas de las mejores marcas de ropa hasta los conjuntos residenciales para familias acaudaladas que se asentaban en la ciudad y aportaban con su dinero para hacer la ciudad aún más millonaria. Pero así como la Cenicienta, Aimsborg tenía una hora límite para cerrar sus clubes privado y apagar las luces tintineantes de los edificios altos, convirtiéndose en una ciudad fantasma; y ésa es la ciudad que veo todos los días a las siete de la mañana a través de la ventanilla del auto con chófer que me lleva a la escuela.
—Oye K, ¿hiciste la tarea que me salvará el promedio? —esa voz del que soportaba como único amigo desde la secundaria, rasgó los pensamientos que mantenía en mi cabeza hasta ese momento.
—La verdad es que no. —respondí mientras me acomodaba en el asiento para mirar a Byron.
By me miró indignado antes de hablar.
—Sabes que te quiero y todo, pero necesito esa nota para poder mantener el promedio perfecto, sino sabes que papá me mandará al internado ese del diablo, para que supuestamente, —mientras decía la última palabra hacía un gesto de comillas en el aire con indignación mientras me miraba por el rabillo del ojo—. me corrijan. —lo miré con aire divertido mientras me encogía de hombros y me acercaba para susurrarle al oído.
—Si eso pasa, te aseguro que me voy contigo. —antes de me pudiera alejar, pasó un brazo por sobre mis hombros y me atrajo hacia sí mismo para besar mi coronilla.
—¿Sí recuerdas que soy Bi? —susurró contra mi cabello. Solté una pequeña risita lo que hizo que se alejara un poco, lo cual permitió que dejara de aspirar el olor de su perfume caro.
—¿Y? —repuse divertida mientras lo miraba a esos ojos verdes claros que se robaban un suspiro de vez en cuando.
—Que yo camino en la calle no en las aceras, así que todavía eres propensa a caer en mis redes. —comentó de manera calmada mientras volvía a acomodarme en su pecho y me pasaba una mano por el cabello, cuidando de que la coleta no se saliera del interior de la chaqueta que evitaba que se supiera la longitud exacta de mi cabello. Por el rabillo del ojo observé al chofer mirando por el espejo retrovisor con curiosidad.
—Sabes que no creo en eso.
—Bien por ti, entonces. —comentó satisfecho mientras me daba unas palmaditas en la espalda—. Ya llegamos, así que venga, baja para yo bajar también que creo que se me cuadró el culo de estar sentado. —dijo divertido mientras me hacía enderezar en mi sitio, para autoseguido, empujarme con sutileza fuera del auto.
Cuando ya estuve afuera, segundos después salió Byron con su mochila colgando despreocupadamente en un hombro, mientras llevaba la mía con el logo de BTS en la mano del mismo lado que el hombro. Se acercó a mí y me ajustó la chaqueta color morado oscuro con el logo BTS en la espalda, y después me puso los cascos (también con el logo de los BTS) en el cuello.
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Rompecorazones 1: BROKEN
RomanceEmpecemos por el principio: por el olor de un libro nuevo, por las ansias de conocer la historia que aguarda escrita entre sus hojas. Aventurémonos entre las líneas, saboreando las palabras que nos cuentan sobre la vida de Elizabeth, una chica con t...
