¡Han Jisung, un chico de 16 años, estaba acostumbrado a una vida de lujos. Sin embargo, todo cambió cuando sus padres fallecieron en un tragico accidente. De repente, se encontró en una situación desesperada y no tuvo más opción que buscar trabajo e...
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La noche fue extremadamente agotadora para Jisung. Después de días interminables de trabajo duro, anhelaba con todas sus fuerzas llegar a casa lo más rápido posible y poder descansar. Cada paso que daba parecía más pesado que el anterior, pero su determinación no flaqueaba. Aunque sus piernas temblaban de cansancio, se repetía a sí mismo que solo faltaba un poco más para llegar a su refugio. El camino a casa se le hacía interminable, pero el pensamiento de poder relajarse en su cómoda cama le daba la fuerza necesaria para seguir adelante.
Finalmente, tras lo que pareció una eternidad, Jisung llegó a su hogar. Al abrir la puerta de su habitación, una sensación de alivio y satisfacción lo invadió por completo. Se dejó caer en su cama, sintiendo cómo el cansancio se disipaba poco a poco. Aquella noche, Jisung durmió profundamente, sabiendo que había superado una jornada agotadora y que al día siguiente podría recargar energía nuevamente.
Al amanecer, el sol emergió majestuosamente en el horizonte, pintando el cielo con sus cálidos tonos dorados y naranjas, anunciando con su resplandor un nuevo día lleno de infinitas posibilidades y maravillas por descubrir.
Jisung, con el cuerpo lleno de energía, se levantó una vez su alarma sonó, se ducho como todas las mañanas, se vistió más hermoso que nunca, poniéndose más maquillaje de lo que acostumbraba ponerse, no sabía con exactitud el porqué lo hacía, pero tenía la sensación de ir más hermoso que de costumbre. Se peino su negra cabellera y se hecho más perfume que de costumbre.
Cargo su bolso en su hombro y se dirigió a la habitación de su pequeña hermana. Habrío la puerta y la vio dormír profundamente. Se acercó a la niña y le dio un beso en la frente.
— duerme mi princesa. — y salió de la habitación.
Camino para entrar a la habitación de huéspedes, donde felix se había quedado. — buenos días. — saludo y el rubio le respondió igual — ya estas listo. — dijo viendo a felix meter sus cuadernos a su bolso.
— si, Espérame un momento. — menciono terminado de rociarse perfume.
Ambos se sentaron en el sofá de la sala para esperar por Emma. Y como arte de magia, Emma abrió la puerta con sus llaves. Para luego entrar sonriendo.
— buenos días. — saludo gentilmente la morena.
— buenos días nona. — saludaron ambos jóvenes.
— porfavor cuida muy bien de la niña y dile que nos tuvimos que ir más temprano porque yo tengo un proyecto que presentar. — informó el pelinegro.
— no te preocupes, vallan con cuidado. — deseó la mujer.
— nos vemos más tarde. — se despidió jisung cerrando la puerta de su casa.
Ambos chicos tornaron su viaje hacia el colegio. Fue rápido avanzar ya que felix tenía su auto. Un privilegio de ser hijo de un empresario millonario.