¡Han Jisung, un chico de 16 años, estaba acostumbrado a una vida de lujos. Sin embargo, todo cambió cuando sus padres fallecieron en un tragico accidente. De repente, se encontró en una situación desesperada y no tuvo más opción que buscar trabajo e...
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Jisung después de haber tenido una cena maravillosa con sus amigos, minho ofreció llevarlo a casa, pero no tuvo oportunidad de negarse, ya que felix se había ido de urgencias a ver a su abuela por parte se su mamá.
— ¡llegamos!. — menciono al ver a jisung adormilado.
— gracias y perdón por tantas molestias. — agradeció quitándose el cinturón y acomodando a la dormida yumy en sus brazos.
— ni lo menciones. — respondió y cargo a yumy en sus brazos para que jisung pudiera bajar. — ahora se tu dirección, eso es bueno. — menciono sonriendo.
— gracias. — agradeció queriendo quitarle a yumy. Pero para su mala impresión, la niña se aferro al cuello del castaño sin ninguna intención de separarse.
— creo que esta muy dormida. — dijo el castaño en un susurro. — puedo llevarla si no te molesta.
— no creo que debería molestarte más.
— para nada, además me hace muy feliz que poco a poco gane el cariño de mi futura cuñada.
— que cosa dices. — hablo jisung pasando a su lado con sus mejillas rojas.
Y minho solo sonrió al notarlo.
Entraron a la casa y minho se dispuso a seguir a jisung hasta llegar a la habitación de la niña.
El castaño la acomodó despacio en su cómoda cama, yumy al sentir ma suavidad en ella, cogio su peluche y se dispuso a seguir durmiendo.
— es muy linda. — dijo minho sonriendo. Imaginándose al pelinegro dormir de esa manera.
— lo se. — jisung se acercó a la niña y le dio un beso en la frente y la tapo con su mantita de lana.
Ambos salieron y jisung dejo la puerta entreabierta para que entrara la luz del pasillo a la habitación de la niña.
Ambos bajaron de las gradas para después salir de la pequeña casa.
— ¿que te pareció?. — pregunto jisung a minho sobre su casa.
— muy pequeña pero muy cómodo dentro y acogedor. — respondió sonriendo. — ¿mañana tienes tiempo? Me gustaría invitarte a salir.
— mañana tengo que trabajar. — solto sin pensarlo.
— ¿trabajar?.
— No no, me refiero a trabajar en una pintura con yumy. — corrigió rápidamente.
— es una lástima. — dijo sin borrar su sonrisa. — entonces nos vemos el lunes. — dijo acercándose y dándole un beso en la mejilla.
— sisii. — respondió sonrojado y colocándo su mano en su mejilla donde el castaño le beso.
El coche arrancó y en solo segundos desapareció de la vista del pelinegro.
— ¿que fue eso?. — sonrió. — ¿acaso fue un beso romántico?. — divago para el. Pero quito su mano de inmediato y se pego en la frente. — que estupideces digo, entre el y yo nunca puede haber algo, no puedo permitirlo — se dijo así mismo triste.