Capítulo Veintitrés.

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Londres,
12 de diciembre de 2023.

Jungkook permaneció quieto en su sitio, con temor y frío, aunque estaba frente a la chimenea.

No quería estar solo, por lo que estaba en casa de Jimin.

Taehyung había estado desde muy temprano con Namjoon, hablando y haciendo pruebas respecto al viaje en el tiempo.

Él no quiso participar, pues temía lo que escucharía.

—Estás temblando mucho, Kook —escuchó a Jimin detrás suyo—. ¿Te sientes bien?

El rubio se acercó y se sentó a su lado, viendo con preocupación, sin imaginar lo que pasaba por la mente del pelinegro.

—Jungkook —volvió a llamarle, pero este ni siquiera pestañeaba.

Jimin suspiró y solo permaneció a su lado.

Jungkook siempre se ponía así cuando llegaba diciembre.

Sabía que era por lo que ocurrió con su familia hace años, y supuso que estaba así por eso.

Pero Jungkook ni siquiera había recordado aquello, ahora solo podía pensar en Taehyung.

Jimin vio como su amigo mordía sus uñas y movía su pierna, como si estuviera ansioso y con miedo.

—¿Puedo hacer algo por ti?

No recibió respuesta.

Nunca supo cómo manejar la situación de su amigo. Jungkook era tan frágil que le daba miedo romperlo.

—Me voy a quedar a tu lado hasta que quieras hablar, ¿sí? —susurró— Recuerda que no estás solo.

El sonido del crepitar de la chimenea fue lo único que se oyó durante los siguientes veinte minutos, en los que Jungkook seguía temblando, asustado.

Jimin estaba muy preocupado y tenía su teléfono en mano por si necesitaba llamar de emergencia a alguien.

—Yoongi, Hoseok y Jin vienen para acá, traen tu comida favorita —dijo el rubio suavemente, sin recibir respuesta—. Si quieres también llamo a Taehyung para que te acompañe.

La mención de su nombre hizo que soltara las lágrimas que había retenido.

Creyó que finalmente sería feliz junto a él, pero ahora se lo estaban arrebatando.

Jimin se asustó y no entendió cuando Jungkook empezó a llorar.

Verlo así de frágil le rompía el corazón.

Se acercó a abrazarlo y susurrarle palabras de aliento.

—Lo siento, lo siento mucho. Vas a estar bien, lo prometo —susurró desesperado ya que su llanto aumentaba cada vez más.

Jungkook se aferró a los brazos de Jimin y lloró desesperadamente en su pecho, sentía mucho dolor, no quería que lo separen de su salvación.

—Jungkook —susurró y su voz se quebró. Nunca lo había visto así de vulnerable y frágil.

Ya no sabía qué hacer.

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