Londres,
30 de abril de 2024.
El día era caluroso. De esos en los que todo parece derretirse un poco, incluso las ganas de existir. Pero eso no detenía los planes: era el día perfecto para ir a la playa.
Jungkook estaba en la sala, con la mochila abierta sobre el sofá, organizando cosas por colores, tamaños y categoría como si fuera una maleta para un viaje de un mes.
Guardaba ropa de cambio, una toalla extra, protector labial, snacks —porque sabe que Taehyung siempre tiene hambre luego de nadar—, bebidas, incluso un pequeño ventilador portátil.
—¿De verdad vas a llevar eso? —preguntó Taehyung, señalando el ventilador cuando pasó por detrás de él.
—Sí. No pienso morir de calor mientras Jin hyung nos hace esperar para tomarse "la selfie perfecta con el mar de fondo".
Taehyung rio bajito.
—Ni con ese ventilador te salvas. Vamos a terminar todos chamuscados. Al menos tú estás acostumbrado a brillar —añadió, mirándolo con una sonrisa burlona.
Jungkook alzó una ceja sin dejar de organizar.
—¿Eso fue un halago encubierto?
—Fue un hecho. Te arde el ego si no te lo digo.
—Qué amable de tu parte —dijo Jungkook, levantando una botella de agua como si brindara con ella—. Por cierto, pásame el bloqueador solar, por favor. Está en mi escritorio.
—¿Puedo entrar a tu habitación? —preguntó Taehyung, deteniéndose en seco como si fuera terreno sagrado.
—No es una cueva secreta, Tae. Anda, no muerde.
—¿La lámpara de gatito tampoco?
—Oye. Respétala.
Taehyung rio mientras entraba. La habitación estaba tan ordenada como siempre la había visto en las videollamadas de Jungkook.
El rincón del altillo, con los caballetes y las pinturas, le llamó la atención de inmediato. No entendía por qué, pero ese espacio lo hacía sentirse tranquilo, como si algo de allí fuese familiar para él.
Respiró hondo. Todo olía a lavanda. Siempre olía a lavanda cuando estaba cerca de Jungkook. Su olor favorito.
Miró el escritorio. Las figuras de Iron Man estaban alineadas como soldados. Y sí, ahí seguía la famosa lámpara de gato que alguna vez le mostró por fotos, prendida y brillando con una luz suave.
—Creo que es extraño que el tipo rudo que se cree un playboy duerma con una lámpara de gatito al lado —dijo Taehyung, saliendo con el bloqueador en la mano.
—No la subestimes. Tiene tres niveles de intensidad —respondió Jungkook, tomándolo sin despegar la vista de la mochila.
—¿También canta cuna?
—No, pero me acompaña mejor que tú por las noches. Creo que la lámpara es mejor que tú.
Taehyung fingió indignarse.
—¡Eso fue cruel!
—Solo digo la verdad. ¿Quién se quedó dormido en el sofá la última vez y me dejó solo viendo una peli de terror?
—¡Era tarde! Y habías puesto la película más lenta del universo.
—Se llamaba Suspiria. Cine arte.
—No, Jungkook. Eso era una tortura de 2 horas de aburrimiento.
Jungkook sonrió, sin negar la derrota. Cerró la mochila finalmente y se puso de pie, buscando sus gafas.
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Mis Dos Vidas
FanfictionEn 1905, cuando la vida del príncipe Kim Taehyung se desmorona bajo el peso del deber, la soledad y las decisiones ajenas, el universo irrumpe con una última jugada. Sin explicación, es arrancado de su época y arrojado al año 2023, un mundo extraño...
