Capítulo Treinta y Uno.

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Londres,
15 de noviembre de 1910.

La noche llegó y, aunque Jungkook quería seguir entre sus brazos recibiendo sus besos, debía hablarle del motivo por el que había llegado ahí.

—Tengo que decirte algo, hyung —dijo. Que le haya llamado por el honorífico hizo que su corazón se derritiera en ternura. Había extrañado escucharle decir eso.

—Sí, dime, mi amor —dijo y le acarició el cabello.

Taehyung estaba sentado contra el respaldar de la cama y Jungkook estaba sentado entre sus piernas, su espalda apoyada en el pecho del mayor.

—Vine aquí porque Namjoon tiene un plan —dijo, las caricias en su cabeza se detuvieron.

—¿Qué plan?

Jungkook se reincorporó y se sentó para verle de frente.

—Llegó un extraño hombre; parece que hyung lo conoce. Entre ambos armaron un plan. Se trata de fusionar tu época con la mía para crear una nueva realidad y así podamos estar juntos sin alterar el tiempo ni arriesgar nuestras vidas.

Taehyung frunció ligeramente el ceño, sin comprender del todo.

—El hombre, al parecer, ya ha funcionado dos épocas y dijo que resultó más o menos bien.

—¿Más o menos bien? —preguntó con temor— Jungkook, no quiero volver a arriesgar la vida de alguien, arriesgar tu vida...

—Tranquilo, Namjoon hyung sabe lo que hace y me aseguró que esto funcionará. Entre ambos van a hacer que funcione.

—Pero no comprendo. ¿Fusionar líneas? ¿Cómo funciona?

Jungkook esbozó una sonrisa y tomó su mano para acariciarla. —Tampoco entiendo mucho, bebé, pero debes confiar.

—Confío, claro que confío en ti —dijo con seguridad—. Pero explícame un poco.

—Oh, claro —rio apenas—. Según lo que entendí, van a fusionar tu época con la mía para crear una nueva realidad, donde tú existas en 2024, es decir, hayas nacido allá.

—¿De verdad se puede? —preguntó emocionado con una enorme sonrisa en su rostro.

—Sí, pero...

Y con tan solo esas dos palabras, la sonrisa de Taehyung desapareció.

—Para lograrlo hay un precio que pagar —dijo—. Tú tendrás que... Olvidar tu antigua vida, olvidar todo lo que viviste... Olvidarme... —Su voz titubeó.

—¿Qué? ¿Olvidarte? —preguntó exaltado— N-no, Jungkook, no quiero olvidarte...

—Lo sé, hyung, pero es la única manera. Tus recuerdos son lo que detona mi muerte. Pero yo prometo buscarte y hacerte recordar. Si es necesario, vuelvo a enamorarte. Prometo no dejarte solo, hyung.

—Jungkook, es difícil. No quiero olvidar, hay cosas importantes que quiero mantener en mi recuerdo —su voz tembló—. ¿Y mi hermano? ¿Mi madre? También está Joshua; no quisiera olvidarlos.

Jungkook tragó saliva; entendía su miedo.

—Namjoon dijo que esta fusión funciona como escribir una historia nueva. Uniendo principios de nuestras líneas de tiempo, como empezar en un lienzo en blanco. Estoy seguro de que podemos pedir que tu familia y Joshua estén allí, contigo, en el nuevo futuro.

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