Porque hay veces en que los protagonistas brillan más que sus historias, y por eso que estás deben ser contadas.
Sabemos que Arabella impuso temor con un vestido rosa, que Circe escapó de su trágico destino cientos de veces, que Hisirdoux surco si...
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Despertó de golpe, el sudor apenas corría por su frente, pero su corazón palpitaba como si hubiese corrido por horas. Aún seguía en la cama, en plena oscuridad a excepción de los brillos ocasionados por sus ojos.
Tanteó con la mano a su costado, aún sabiendo que no había nadie más que ella, y que la persona que buscaba estaba del otro lado del pasillo.
Salió de la cama, y tomó el buzo, que no era de ella por el tamaño. Se percató de que el cabello le llegaba hasta la cintura, y cayó en cuenta de la magnitud de aquella pesadilla. Una que no tenía hacia mucho tiempo. Tenía la esperanza de que no volviera a suceder.
Frente a la puerta del otro dormitorio, dudó un instante sobre que hacer. Hacia un año que volvió de entre los muertos, sin haberlo estado, y se hicieron amigos con la misma facilidad con la que se conocieron alguna vez.
No sabía que hacer, si tocar y sacarlo de la cama, o ir directamente a esta. Estaba segura que no había otra persona que no fuera él, y la dejaba un poco más tranquila.
Se metió, caminó en la penumbra y fue directo hasta su cama. Dormía con una paz que envidaba. Ambos pasaron por calvarios diferentes, pero calvarios al fin y solo él parecía no haber sido afectado.
Con lentitud, se acercó, y en segundos estuvo a su lado, acurrucándose contra su pecho, cerrando los ojos para evitar ver aquella cicatriz sobre su piel. Su infierno no tenía comparación, Olivia nunca conoció a nadie que volviera de la muerte como él lo hizo.
Que de repente pasará un brazo por la espalda, haciendo que todo fuera tan confortable, le hizo pensar en las primeras veces que dormían juntos, y no dejaban de lado esa amistad tan arraigada.
—¿Una pesadilla? —preguntó Marius, con voz rasposa.
—Un mal recuerdo —respondió Olivia y dio un soplido—. Algunas veces recuerdo una noche que he tratado de olvidar.
Pese al tiempo que pasó desde que volvieron a reencontrase, aun existía algunos temas de lo que no hablaban. Cómo lo que le pasó a él, o lo que ella vivió tras su repentina muerte. Ninguno quería tocar aquellos recuerdos, sin embargo, estos parecían volver debes en cuando en extraños sueños.
—¿Quieres hablar de eso? —preguntó Marius.
Esperaba a que le dijera que si, aunque eso signifique que luego él tendría que hablar sobre lo que le pasó en 1920.
—Creo que si, se acerca la fecha —dijo, y cerró los ojos con pena—, y está vez quiero...
—¿Qué te gustaría hacer? —preguntó al silencio.
Olivia se apoyó sobre sus codos, y pasó una mano por la frente de Marius, quitando algunos rizos rebeldes.
—Me gustaría festejar mi cumpleaños —dijo, dando un pequeña sonrisa.