¿Qué hace la gente despierta un sábado por la mañana?
— Ah... — mordía Bill su labio inferior arqueando su espalda y llegando al orgásmo.
El de rastas negras había tenido un sueño erótico, el protagonista de aquella sucia escena era su hermano con esas largas rastas rubias cayendo a los lados de su rostro y cubriendole, en gran parte, el rostro también a Bill.
El sueño consistió en la absurda idea que le contó Laila en su primer encuentro con el neumático dañado.
Soñó que lo seducía y su gemelo caía ante sus encantos para después terminar en una de las habitaciones «donde los mecánicos se cambiaban» follando como locos.
El sonido del móvil lo hizo sobresaltarse un poco.
— ¡BILL KAULITZ TRÜMPER! ¿¡DONDE MIERDA ESTÁS Y POR QUÉ NO LLEGASTE A CASA A DORMIR!?— Bill alejó el telefonó de su oído al escuchar el grito. Se acomodó un poco en la cama y con la mejor sonrisa le respondió a su amiga.
— No llegué porque estaba trabajando, Laila.
— ¡Me da igual!
— Okay, mira. — suspiró levantandose y comenzando a vestirse lo más rápido posible.. — Ya voy a casa, ¿si?
— No vengas porque te juro que te quedas sin huevos.
— Tengo que contarte algo importante. — tomó las llaves del auto y del departamento y salió.
— No me importa.
— Te juro que si te va a importar.
— ¿Por qué?
— Tom.
— ¿TOM TU HERMANO GEMELO?
— Sí. Adiós. — y colgó.
No tardó mucho para que Bill llegara a casa. Laila lo recibió con un buen desayuno continental para hacer la hora del chisme.
— ¿Todo bien con Tom? — cuestionaba la castaña mientras tomaba un poco del jugo de naranja. — ¿Finalmente le dijiste que eres su hermano y...
— Uhm, no. — interrumpió mientras recogía las rastas hacia atrás y miraba a su amiga. — Algo peor.
— ¿Qué?
— Creo que Tom ve mis videos en onlyfans.
— Bueno, creo que es normal. Tú y esa Leah son las estrellas de la página con más seguidores, so...
— Anoche me llamó.
— ¿Te llamó como el supuesto Angel o como...
— BeKa.
Laila maldijo por lo bajo cuando escuchó eso último. No sabía como reaccionar, ni que decir y tampoco pensar.
— Mhmm, Tom llamó a Beka. — Bill asentía mordiendo su labio inferior. — ¿Pero seguro era él?
— No lo sé, Laila. Sólo me dijo que se llamaba Tom. — sonrió sacando la lengua fuera. — Tiene un cuerpo deseable y la polla... está como para...
— ¡Ya! — chillaba Laila entre risas y sonrosada. — Mejor cállate que me voy a sentir celosa, recuerda que ayer hiciste una mierda grosera y ¡ahora resulta que se masturbó contigo!
— En caso de que ese Tom sea mi hermano, tú me das igual, yo fui primero.
— No hablas como si de verdad lo odiaras.
Bill se quedó en silencio empezando a desayunar bajo la atenta mirada acosadora de Laila.
— ¿Se te perdió algo en mi cara, lela?
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