Lentamente me puse de pie y lo miré con los ojos entrecerrados. Podría decir con certeza que se puso nervioso. Contestó la llamada mientras me daba la espalda, iba a insistir hasta que BeKa me contestara pero el timbre sonó.
Tiré el móvil al sofá y caminé hasta la puerta mientras me arreglaba porque sabía bien que él me miraba sin disimulo. Al momento de abrir le sonreí y saludamos de beso en la mejilla.
— Hola, Tom. — tomé las cosas que traía y las metí a la casa hasta la mesita de centro. — ¿Cómo estás?
— Cansado de mi cabello, ¿y tú?
— Uff. — se tiró al sofá con suma confianza y suspiró. — No sabes la cantidad de halagos que recibí por lo que pasó ayer.
— No me habrás desmentido, ¿verdad?
— ¡Claro que no! — exclamó con una sonrisa. — Me dicen que debo ser afortunada de ser la novia de Tom Kaulitz porque es un hombre atento, detallista y probablemente bueno en la cama. Y yo les dije que sí, ¡que eras una maquina de sexo! Joder.
— ¿Es broma?
— Para nada. — arquee las cejas. — Creo que puedo aceptar ser tu novia de broma para que tu ex deje de molestar. Al final ya no nos volveremos a ver porque ya nos graduamos y pues cada quien, ¿no?
La risotada de Bill se escuchó hasta la sala, a mi parecer estaba escuchando todo.
— ¿Y eso? — Hannah también comenzó a reirse con moderación mientras comía. — Su risa es graciosa. — me encogí de hombros y revisé las piezas para el proyecto. Las piezas que trajo eran para montar una mini montaña rusa, traía un tren, un motor para abastecer, batería y todas esas cosas necesarias para elaborar.
— Dame un momento.
Fui hasta las gradas para subir a mi habitación, al llegar saqué la laptop y de paso las llaves del auto para devolverlo a su verdadero dueño.
Unos cuantos pasos más y estaba parado en la habitación de mi gemelo que recogía su ropa en una maleta.
— ¿Te vas?
— En la noche. — la molestia fue reemplazada por un sentimiento de abandono. — Tengo un viaje importante y no creo volver en un tiempo.
— Ah... — quedé parado en la puerta, en completo silencio aun mirando.
— ¿Qué haces ahí? Vete.
— No tienes un viaje de trabajo, ¿no es así? Te vas por mí, porque no quieres verme.
— Tom, no empieces ahora. No estoy de humor.
— Bueno. — lancé las llaves del auto a la cama y salí de su habitación. Bajé las escaleras hasta llegar a donde estaba mi compañera. Le entregué la laptop para que ella hiciera el informe mientras que yo hacía el proyecto.
Me frustré cuando lo vi salir con las llaves del auto e irse azotando la puerta de la casa.
— ¿Todo bien?
— Sí... — levanté la mirada fingiendo, ella analizaba mi rostro detenidamente y arqueó una ceja.
— Mientes. — acertó. Sonreí en silencio y seguí en los mío, estaba un poco complicado unir las piezas del juego.
Más complicado que entender a Bill.
— Ese es el chico que estaba vestido de cura en la fiesta, vi como te bailaba así de seductor. — comenzó a imitar los pasos que hacía mi gemelo, haciendo que recordara esa noche donde se puso celoso de ella. — Tú lo mirabas de la misma forma, por poquito y se comen con los ojos...
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