La sonrisa de Bill se extendió como nunca en su rostro y su pene comenzaba a segregar líquido pre-seminal a montones mojando su boxer. La idea de tocarse con Tom «su hermano» a través de una pantalla lo hizo sentirse más cercano a él para poder tener un encuentro sexual.
Sólo tenía que maquinar bien el plan para que no lo descubra.
— ¿BeKa? — llamaba Tom un poco con nervios de lo que este pueda pensar. — ¿Pasa algo? Te quedaste mudo.
— Solo me diste una buena idea para mi siguiente video.
— ¿Puedo saber cuál es?
— Cometer incesto en mis videos me generaría mucho más de lo que gano.
— No me molestaría actuar como tu hermano.
«Claro que no te molestaría porque realmente somos hermanos»
— Quisiera que vengas aquí y me toques, no sabes cuanto te pensé desde mi primera videollamada contigo.
— Iré cuando quieras, no importa la hora. Sólo iría y te lo haría una y otra vez. — gracias a esas palabras Bill llegó al orgásmo, fue uno explosivo que lo dejó debilitado y ni siquiera se tocó.
Tom traía una sonrisa floja al ver como su mano se llenaba de su escencia.
Se sentía conectado con BeKa aun sin conocerlo en persona.— Estaremos hablando, Beka. — esta vez fue Tom quien dió por finalizada la llamada, dejando a Bill ansioso de más.
— ¡Laila! — envolvió una toalla en su cintura y salió corriendo hasta su habitación. — ¡El tipo anónimo de nombre Tom me llamó otra vez!
— Ajá y de seguro ya pensaste que es tu hermano. Ya superalo, Bill.
— ¡En serio es mi hermano!
— Creo que la ida a la casa de tu familia te tornó la mente.
— ¡No! Es en serio. Es Tom, mierda.
— ¿Pruebas?
— Ese Tom me dijo que su hermano lo besó hace un momento y que le causó una maldita erección, y ¿sabes quién más besó a su hermano hace un momento atrás?
— Tú.
— ¡Exacto!
— Agh, solo... cógetelo de una vez, Bill. Se notan las ganas que se tienen, en serio.
— Cómo sea. — suspiraba sentandose en la cama. — O sea, ¿te das cuenta que si quiero cogermelo solo tengo que decirle la ubicación y ya?
— Ajá.
— ¡Ya quiero follar con Tom, Laila!
— Dios. No sé quien está peor, si tu mamá o tú.
— Claramente es Simone, no hace falta que lo digas. — la castaña soltó una risotada estruendosa y contagiosa que también hizo reir a su amigo. — No, ya. Hablando en serio...
— Tiene novia. — interrumpió su amiga con la ceja arqueada. — Que no se te olvide.
Bill frunció el ceño de manera exagerada al oír eso. Chantelle no era un impedimento para él.
— Si yo quiero con Tom, no con su novia.
— Agh.
— Ajá, a ver. Te sigo contando. — Bill se notaba bastante contento con la idea e imaginarlo lo ansiaba más. — Siento que si voy a la casa y lo provoco por un buen tiempo, va a caer fácilmente ¡y ya, Laila!
— Pero si te dije que yo quería cogermelo primero, Bill.
— Quizás esto que te voy a decir suene grosero, magic Laila, pero... a sus ojos no existes. — eufórico se levantó de la cama dispuesto a hacer sus maletas. — Adiós.
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