Yang Jeongin es el mejor investigador criminalista que la estación de policía podía tener, aunque Jeongin tenía un solo objetivo para ganar esa fama, el único objetivo que lo hizo estudiar la carrera de policía criminalista, atrapar al causante de s...
Normalmente estarían teniendo sexo desenfrenado, uno encima del otro, pidiendo o exigiendo más, pero esta vez es diferente.
Cada toque a sus pieles es como si se demostrarán el amor que sentían, cada beso declaraba un te amo.
Ni siquiera comenzaron a coger, simplemente se dedicaban a tocar el cuerpo del contrario.
Los besos se volvían exigentes, pero no estaban ansiosos por llegar a más, solo querían disfrutar del otro, querían sentir cada centímetro de piel.
Las manos de ambos no se quedaban quietas, las de Jeongin recorrían los músculos de Changbin, mientras que el otro recorría con sus labios el cuello y clavícula de Jeongin, dejando marcas por su paso.
―Bin~ Binnie~ ―dijo entre jadeos, Changbin no le respondió, solo dirigió su mano al miembro de Jeongin, ahí bombeo su pene. La espalda de Jeongin se arqueó, dando paso perfecto para que Changbin succione sus pezones.
Jeongin se retorció del placer, incluso podía decir que veía estrellas a su alrededor.
―¿Te gusta esto Innie? ―Jeongin quiso responder, pero la mano de Changbin fue más rápido, haciendo que un cosquilleo bajara a su polla, logrando correrse.
Changbin sonrió satisfecho por el desastre que hizo en Jeongin, lleno de sudor, con tiras de su semen en su abdomen y demasiados chupones en su piel, sus pezones erectos e hinchados.
La polla de Changbin estaba por explotar, aún no se había quitado los pantalones y sentía el fuego recorrer por sus piernas.
―Innie, ya no aguanto ―Jeongin con las pocas fuerzas que le quedaba se levantó de la cama, se arrodilló para estar frente al pene de Changbin.
Desabrochó el botón y bajo el cierre, para luego bajar los pantalones junto al boxer de Changbin, su polla salto cerca de su rostro, se lamió los labios para luego darle una lamida al glande.
Changbin gimió por la acción, sabía que pronto se correría porque sentía un nudo en su parte baja, necesitaba liberarse.
Jeongin sintió el sabor en su lengua, y como si no hubiera comido nunca en su vida, se metió la polla en su boca, ahueco sus mejillas para succionar la verga de Changbin.
―¿Tan ansioso estás Innie? ―no le respondió, solo se dedicó a mover su cabeza más rápido.
Changbin ya no aguantaba, pero no quería que Jeongin dejara de moverse.
Así siguió hasta que Jeongin se ayudó con su mano, le estaba dando una mamada y al mismo tiempo lo masturbaba, eso fue suficiente para Changbin.
Jeongin sintió un líquido caliente entrar a su garganta, quiso alejarse, pero el hecho de saber que el semen de Changbin entraba por su garganta lo hizo estremecer y gemir del placer.
―Bonito... Quiero más ―Jeongin se alejó, recostó su espalda en la cama y separó sus piernas, dándole una buena vista de su culo a Changbin.
Changbin se mordió su labio, su polla volvió a erguirse, inclino su cuerpo, para que su rostro quedé a centímetros de la entrada de Jeongin.
Reunió suficiente saliva en su boca, para luego darle una lamida al agujero de Jeongin, esté se estremeció por la sensación húmeda. Su cuerpo estaba ansioso, ya quería tener a Changbin arremetiendo su interior.
Changbin succionó la piel de Jeongin, su suave y tersa piel de su trasero, mientras dilataba su entrada, Jeongin estaba tan estrecho, que podría correrse con solo meterla.
Los gemidos de Jeongin se escuchaban por toda la casa, por suerte no había nadie más que ellos.
―Bin- Binnie... ―suspiro, le era difícil hablar ―ya estoy listo.
Changbin no esperó más, se quitó su pantalón y boxer, buscó el lubricante en la mesita de noche, se acomodó entre las piernas de Jeongin y puso lubricante en su polla, esparció el líquido por toda su extensión.
Con sumo cuidado metió su pene en Jeongin, hasta que logró meterlo todo.
Jeongin sintió un mareo, era demasiado placer en unos segundos, dirigió su mano hasta su abdomen, estaba pegajoso, pero sintió un bulto ahí.
―Voy a moverme ―Jeongin asintió y cuando Changbin salió un poco dejo de sentir el bulto, hasta que volvió a penetrarlo, el bulto volvió a sentirse.
La excitación subió más en Jeongin, saber que Changbin estaba yendo tan profundo en su interior lo hizo temblar de placer.
Las embestidas siguieron un ritmo moderado, como si quisieran ser uno por toda la noche, querían disfrutar el cuerpo del otro por cada segundo que les fuera permitido.
―M-más rápido~ ―pidió entre gemidos, pero Changbin no le hizo caso, siguió con el ritmo lento y tortuoso.
―No Innie, no hay necesidad de apresurarse ―acercó sus labios a los de Jeongin, dándole un beso que terminó por quitarle el poco aliento que tenía ―tenemos toda la noche para hacerlo, toda la noche para mostrarte lo mucho que te amo.
Jeongin se corrió, las palabras de Changbin lo hicieron llegar a su punto máximo de placer, incluso sintió felicidad y satisfacción al oír esas palabras.
Aunque no sabía si tenía que responder lo mismo, no sabía que es lo que sentía por Changbin, si era amor y otra cosa, pero de lo único que estaba seguro era que quería estar con Changbin, con él aprendió que no debe ser fuerte en todo momento, que también merecía ser cuidado y lo más importante, le hizo volver a sentirse amado. Ya no estaría solo, con Changbin ya no se sentiría rechazado, mucho menos solo.
¿Lo amaba? O ¿simplemente ya no quería sentirse solo?
La segunda opción sería la más acertada, si no fuera porque hasta en los momentos más inoportunos pensaba en Changbin, si fuera la segunda opción entonces tendría que contra al resto de las empleadas y los guardias, entonces la segunda opción no vendría al caso.
―Yo también te amo, te amo Binnie ―lo besó, ahora sabía que es lo que sentía, volvió a amar, tenía la oportunidad de ser feliz, ahora podría formar una familia, su propia familia.
Tenía a Changbin, lo amaba, por todo lo lindo del mundo, amaba a Changbin y hasta ahora se da cuenta.
El corazón de Changbin se inflo en pura felicidad, ya no más miradas a la lejanía, ahora tenía a lo más precioso en su vida a su lado, no podía pedir nada más.
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04/05/24
Cuando las cosas van tranquilas, es cuando se viene el conflicto.