Capítulo 41

809 83 17
                                        

7 de agosto de 2023

Al día siguiente, me despierto todavía afectada por la tensión de la noche anterior. Me doy cuenta de que Max no está a mi lado en la cama, lo que me hace sentir un poco más sola en medio de todo este caos.

Decido levantarme y ducharme para intentar despejar mi mente. Mientras el agua caliente cae sobre mí, trato de ordenar mis pensamientos.

Después de vestirme, bajo a la cocina, donde encuentro a Lili y Charles desayunando en silencio. 

Lili me mira con preocupación, leyéndome fácilmente. Sin necesidad de palabras, me envuelve en un abrazo.

Charles se une a nuestro abrazo grupal, y por un momento, me siento un poco más ligera, como si pudiera enfrentar lo que sea que el día tenga reservado para mí.

Después de un rato mi mejor amigo y yo nos ponemos nuestros bañadores y nos sentamos en el bordillo de la piscina, con nuestros pies en el agua.

—Y entonces Gigi me dijo que... 

—¿Podemos hablar? —la voz de Max interrumpe nuestra conversación.

—Por supuesto. 

Charles me dedica una mirada de apoyo antes de levantarse y alejarse discretamente, dándonos espacio para hablar a solas. Él se sienta a mi lado y suspira profundamente antes de hablar.

—Necesito hablar contigo sobre lo que pasó anoche —comienza, su voz firme pero cargada de preocupación.

Trago saliva nerviosamente, esperando a que continúe.

—Isa me ha contado lo que pasó ayer en la discoteca.

Escucho con atención.

—¿Tenias que comportarte así con ella? Te conozco, Victoria, y nunca pensé que pudieras llegar a hacer daño a alguien, mucho menos a una persona como Isa.

Me quedo atónita ante sus palabras, sin poder creer lo que estoy escuchando.

—Eso no es lo que pasó en absoluto —fespondo con rapidez—. Isa fue la que me provocó y me pagó, y cuando traté de defenderme, Lili intervino y la apartó de mí.

Max frunce el ceño, evidentemente confundido por la discrepancia entre nuestras versiones de los hechos.

La incredulidad en sus ojos hiere más que cualquier palabra. Sus sospechas se reflejan en cada gesto, cada mirada, como si estuviera viendo a una extraña en lugar de a la mujer con la que compartió tanto.

—¿En serio esperas que crea tu versión sobre la de Isa? 

Intento contener las lágrimas que amenazan con escapar de mis ojos, luchando contra la sensación de traición que me abruma.

Max no confia en mi.

—¿Cómo puedes dudar de mí? Soy tu novia —pregunto, tratando desesperadamente de hacerle entender—. Hemos pasado por mucho para que vengas ahora con eso. 

—No se trata de lo que hemos pasado. Se trata de lo que está pasando ahora mismo.

La frialdad en su tono corta más profundo que cualquier acusación. Me siento como si estuviera cayendo en un abismo oscuro y solitario, sin nadie a quien aferrarme.

—¿Quién es Isa? —decido preguntarle.

Parece no entenderme, porque frunce el ceño.

—No es una simple amiga, ¿Verdad?

Max se detiene en seco, como si mis palabras lo hubieran sacado de su propio trance. Me mira con sorpresa, como si no esperara que yo pudiera haber hecho esa conexión.

—Isa es... fue... —comienza, pero se detiene, pareciendo luchar por encontrar las palabras adecuadas—. Es una amiga de la familia. Nos conocemos desde hace años, pero no hay nada más entre nosotros.

Sus ojos buscan los míos, y los encuentran. Quiero hacerle saber como de mal me estoy sintiendo en estos momentos.

—Vale, no es solo una amiga de la familia —parece recapacitar y estar dispuesto a decirme la verdad —. Hubo un tiempo en el pasado en el que... bueno, éramos más que amigos. Tuvimos una breve relación hace algunos años, pero terminó mucho antes de que tú y yo nos conociéramos.

No me importa en absoluto lo que hubieran tenido en el pasado, lo que me importa es como se ha estado comportando conmigo ante le presencia de su amiga, como ha desconfiado, y como su confianza en mi ha desaparecido en apenas una semana, sin motivo alguno.

—No puedo seguir así. No puedo estar en una relación en la que mi pareja no confía en mi —digo con voz entrecortada.

Él me mira en silencio por un momento, sus ojos buscando los míos como si estuviera tratando de encontrar algo que ya no está allí.

—Entonces, supongo que esto es todo —murmura.

Y con esas palabras, siento como si una parte de mí se rompiera irremediablemente. ¿No va a luchar por nosotros? ¿No va a intentar ni siquiera convencerme de que no lo deje?

—Dile a Isa felicidades de mi parte —miro el mar delante de nosotros—. Ha conseguido lo que quería.

El silencio pesa entre nosotros, cargado de emociones no expresadas y palabras no dichas. No sé qué más puedo decir, cómo puedo arreglar lo que parece estar irremediablemente roto.

Después de un momento eterno, se levanta y se aleja, dejándome sola en la orilla de la piscina con el corazón destrozado y los ojos llenos de lágrimas.

Me quedo allí, tratando de asimilar lo que acaba de suceder. 

Con un suspiro pesado, me levanto y me dirijo hacia la casa, con la sensación de que todo ha cambiado irrevocablemente. Aunque el dolor me consume, sé que de alguna manera, debo encontrar la fuerza para seguir adelante.

Charles se acerca lentamente, notando mi tristeza. Sin decir una palabra, me envuelve en un abrazo, apretándome entre sus brazos.

Aunque las palabras no pueden borrar el dolor que siento en este momento, el simple acto de su gesto me recuerda que aún tengo personas en mi vida que se preocupan por mí.

Me permito liberar todas las emociones que he estado reprimiendo. Las lágrimas brotan de mis ojos sin control, rodando por mis mejillas mientras me dejo llevar por la tristeza y la frustración que han estado acumulándose dentro de mí.

No intento contenerme, dejo que mis sollozos llenen el aire a nuestro alrededor. Siento el consuelo de los brazos de Charles envolviéndome, brindándome un refugio seguro donde puedo ser vulnerable y desahogar todo el dolor que llevo dentro.

VICTORIA - MAX VERSTAPPENHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora