1 de setiembre de 2024
Después de la carrera, que acabó hace cinco horas con la victoria de Charles y el abandono de Max tras un choque con un McLaren en las primeras vueltas, la euforia de la celebración llenó el ambiente. Sin embargo, decidí no unirme a la fiesta que seguramente se estaba llevando a cabo en honor a la victoria de mi mejor amigo.
Preferí por quedarme en el hotel, sola y dedicándome tiempo a mi misma. Todos los demás habían salido para celebrar. Mi estómago rugía de hambre y, afortunadamente, me acordé de que el comedor del hotel estaba abierto las veinticuatro horas del día.
Me puse una sudadera cómoda y me calcé unas zapatillas antes de bajar al comedor. Allí, me vi tentada por todo eso que me apetecía cuando estaba de bajón: chocolates, dulces y comida llenas de calorías.
Después de llenar mi bandeja, encontré un rincón tranquilo en el comedor al lado de la ventana dejando ver la ciudad iluminada.
Mientras mordisqueaba un trozo de chocolate, dejé que mis pensamientos vagaran hacia la carrera. La victoria de Charles me había llenado de alegría y orgullo por el equipo, pero el abandono de Max había dejado un amargo sabor en mi boca.
Mientras me sumergía en mis pensamientos, me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida en las últimas semanas.
Decido regresar a la habitación cuando un bostezo escapa de mis labios. Camino distraída por los pasillos, sumida en mis pensamientos, hasta que estoy a punto de llegar a mi puerta y lo veo allí parado.
Max está plantado frente a la puerta de mi habitación, su presencia inesperada envía un escalofrío por mi espalda. Me detengo en seco, mi respiración se entrecorta mientras lo observo, preguntándome qué demonios está haciendo aquí.
Por un instante, la tentación de dar media vuelta y alejarme de él es alta. Pero antes de que pueda hacerlo, nuestros ojos se encuentran y sé que ya es demasiado tarde. Me ha visto.
Nuestros ojos se encuentran, y en ese breve instante, puedo ver una mezcla de emociones en su mirada: sorpresa, incertidumbre y tal vez un destello de arrepentimiento. El tiempo parece detenerse mientras nos quedamos en un silencio tenso.
Mi corazón se acelera mientras me acerco a él, luchando por mantener la compostura frente a esta inesperada reunión. Aunque mi instinto me dice que huya, sé que debo enfrentar esta situación de frente, sin importar lo incómodo que pueda resultar.
—Vic... —susurra, su voz apenas un murmullo que apenas llega a mis oídos.
—¿Qué haces aquí? —inquiero, mi tono firme y frío.
Parece sorprendido por mi reacción, pero recupera la compostura rápidamente.
—Necesito hablar contigo. Hay cosas que necesitamos resolver —responde.
—No hay nada que resolver—–respondo con dureza, cortando de raíz cualquier esperanza de reconciliación que haya podido pasar por su mente.
Él me mira, sus ojos buscan desesperadamente algún rastro de compasión en los míos, pero no lo hacen, solo encuentran frialdad y firmeza.
El silencio se crea entre nosotros, tenso y cargado de sentimientos no expresados. Me mantengo firme, decidida a no dejarme llevar por el pasado. En este momento, soy una fortaleza impenetrable, protegiéndome a mí misma de cualquier intento de vulnerabilidad.
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VICTORIA - MAX VERSTAPPEN
Fiksi PenggemarVictoria Eberhardt, hija del legendario cinco veces campeón del mundo Andreas Eberhardt, ha crecido en el vertiginoso mundo de la Fórmula 1. Desde su temprana infancia, ha estado rodeada por el sonido ensordecedor de los motores, el olor a gasolina...
