Capítulo 38

832 73 2
                                        

31 de julio de 2024

El sol estaba a todo lo que daba en el cielo azul mientras nos abrasábamos en las tumbonas de la piscina, sintiendo la brisa del mar acariciándonos la cara. La casa que habíamos alquilado para estas dos semanas estaba justo en la orilla, con el agua cristalina extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista.

Lili, la novia de Pierre, estaba a mi lado tomando el sol. Llevaban saliendo casi un año, pero no la había conocido hasta ahora. Max y Pierre estaban en la piscina, jugando y riendo como niños, mientras que Charles estaba sentado a la sombra.

—¿Qué tal parece St. Barths? —le pregunto mientras ajustaba mis lentes de sol y me acomodaba mejor en la tumbona.

—¡Me encanta! Es mi primera vez aquí y es simplemente increíble.

—Sí, es un lugar mágico. Me alegra que al final hayas podido venir.

Ella asintió, echando un vistazo a la piscina donde nuestros novios estaban haciendo tonterías.

–Es genial poder pasar tiempo juntos así.

Seguimos charlando mientras disfrutábamos del sol y del ambiente de la playa. Era reconfortante tenerla cerca, y me alegraba ver cómo se integraba tan bien en nuestro grupo de amigos.

—¿Cómo conociste Pierre?

Ahí va mi curiosidad en su máximo esplendor.

—Gracias a mi padre —contestó ella—. Él era piloto y conocía a los padres de Pierre. Al principio, nos hicimos amigos y luego... bueno, ya sabes cómo va la cosa.

Me quedé boquiabierta al descubrir lo similar que era nuestra historia.

—¡Qué casualidad que vuestros padres se conocieran, ¿eh? —comenté, picada por la intriga—. Parece que el destino tenía ganas de juntaros.

—Sí, fue una de esas coincidencias alucinantes –dijo, con chispa en los ojos—. A veces me pongo a pensar en lo diferente que sería todo si no nos hubiéramos encontrado.

Sonreí, sabiendo exactamente a qué se refería.

Yo misma me había cuestionado eso un montón de veces sobre Max y cómo nuestras vidas habían cambiado desde que nos cruzamos.

—Supongo que hay cosas que simplemente están destinadas a pasar —comenté—. Y estoy segura de que vuestra historia es una de ellas.

Vi a mi novio salir de la piscina e ir hacia la mesa donde Charles estaba. Agarró su móvil que estaba tirado allí y se fue de cabeza hacia la casa.

Un rato después, salió totalmente vestido, con una gorra y gafas de sol tapándole la cara. Me di cuenta de que llevaba las llaves de uno de los coches que usábamos para movernos por aquí.

Se acercó, guardando su teléfono en el bolsillo del pantalón y se quedó de pie a mi lado.

—Voy a recoger a unos amigos al aeropuerto.

Fruncí el ceño. No tenía idea de que esperaba a más gente.

—¿Amigos?

—Sí, los he invitado unos días.

Intenté disimular mi sorpresa, pero no pude evitar sentir un pinchazo de molestia por la falta de comunicación. No sabía si había hablado de esto con los demás.

—Ah, ya veo —dije—. ¿Quiénes vienen?

Él se encogió de hombros, como si no se diera cuenta de mi incomodidad.

VICTORIA - MAX VERSTAPPENHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora